Por Efraín Flores Iglesias
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Para la mayoría de los teóricos del Derecho, la división de poderes es una forma de estructura organizativa de los estados basada en el reparto de los poderes de decisión y control en tres ámbitos: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
También es considerada como una de las teorías más importantes del sistema político moderno, y adoptada a nivel mundial en los últimos tiempos.
En Guerrero, el Poder Legislativo se encuentra representado por el Congreso local o Cámara de Diputados; el Poder Ejecutivo se deposita en una sola persona denominada “gobernador”, y el Poder Judicial se integra por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), el Consejo de la Judicatura, los Juzgados de Primera Instancia, Juzgados de Paz y demás órganos administrativos que establece la Ley.
Tal vez en otras épocas, los Poderes Legislativo y Judicial estaban supeditados al Ejecutivo, sobre todo, cuando el PRI tenía el control absoluto del país. Pero después del 2 de julio del año 2000 el escenario político cambió. Y desde entonces hay bastante competencia entre los partidos que buscan el poder.
Asimismo, se entiende que después de una elección presidencial o de gobernador, el ganador deberá convocar a la unidad y a respetar lo que establece la ley, especialmente la división de poderes.
Desafortunadamente, no todos los actores políticos son humildes en la victoria. Y, peor aún, la mayoría actúa con autoritarismo a la hora de asumir el poder.
En Guerrero tuvimos un ejemplo claro de falta de respeto a la división de poderes. Y fue durante el primer gobierno de la alternancia representado por Zeferino Torreblanca Galindo, quien pretendió controlar la LIX Legislatura. Lo cual no logró, ya que su entonces compañero de partido –Armando Chavarría Barrera– se opuso a ello.
Los desencuentros entre ambos personajes fue más que evidente. Zeferino Torreblanca perdió políticamente. Y la gobernabilidad del estado de Guerrero estuvo en riesgo.
Doce años después de aquel encontronazo, la relación entre los Poderes Legislativo y Ejecutivo ha mejorado.
El 27 de octubre de 2015 y luego de asumir la titularidad del Poder Ejecutivo estatal, Héctor Astudillo Flores hizo un atento llamado al Poder Legislativo.
“Convoco al Congreso del Estado a seguir actuando como contrapeso del Poder Ejecutivo, cumpliendo a cabalidad su papel vigilante y la facultad de supervisión sobre el manejo de los recursos públicos. El Congreso del Estado no puede ni debe abandonar en ningún momento su facultad de fiscalización”, dijo.
Con el nuevo presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local y coordinador de la fracción parlamentaria de Morena, Jesús Villanueva Vega, se espera una mejor etapa de trabajo y de respeto entre poderes.
Es más, durante la conmemoración por el 170 aniversario de la instalación del Congreso Constituyente del estado, realizada el pasado 30 de enero en la explanada de las Tres Garantías de Iguala, Astudillo Flores y Villanueva Vega coincidieron en que los tres poderes del estado deben trabajar de manera coordinada en beneficio de los guerrerenses por encima de los intereses de grupos y más allá de las diferencias y orígenes políticos.
En dicha sesión pública y solemne, el presidente de la Jucopo también se pronunció a seguir el ejemplo de los héroes y padres fundadores de este estado, quienes en aquel tiempo y a través del diálogo “tuvieron la visión y la decisión de ponerse de acuerdo para darnos un territorio propio”.
Dijo que a 170 años de la instalación del Congreso Constituyente, “estamos llamados a reconocer la nueva dinámica social que exige múltiples agendas que van desde la defensa de los derechos humanos, la solución del complejo problema de la inseguridad, el fortalecimiento del Estado de Derecho, el combate a la corrupción y la protección del medio ambiente, entre otras”.
E insistió en que el Congreso local debe de replantearse la construcción de acuerdos con el concurso y colaboración del Poder Ejecutivo y Judicial.
El gobernador Astudillo, por su parte, indicó que es un momento “muy propicio” para establecer más cercanía, más comunicación y más trabajo coordinado entre los tres poderes.
“Mi llamado, mi convocatoria es que trabajemos todos, diputadas y diputados, el Poder Judicial con magistrados y jueces, pero también con el Poder Ejecutivo, el gobernador con todo su equipo, volcados todos los días para atender los problemas de Guerrero, y estoy convencido que vamos a salir adelante, por más difíciles que sean los tiempos, por más difíciles que sean los problemas, juntos seguramente saldremos adelante siempre pensando por el bien de Guerrero”.
En efecto, se requiere unidad, trabajo coordinado y respeto entre los tres poderes públicos para que las cosas caminen bien en Guerrero. ¿Y cómo se logra eso? Pues a través del diálogo.
El que nunca entendió eso fue Antonio Helguera Jiménez (ex presidente de la Jucopo), ya que optó siempre por la confrontación con los demás poderes. Y, lo peor de todo, contribuyó a la división de su propia bancada.
ENTRE OTRAS COSAS… Luego de 21 años al frente de la Dirección de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda anunció este fin de semana su retiro de dicho medio informativo.
A través de Twitter posteó:
«A mis compañeros les digo: estoy cierto de que tendrán éxito en sus empeños de continuidad y renovación. A los lectores de Proceso: sin duda, nos volveremos a encontrar».
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E-mail: efrain_flores_iglesias@hotmail.com
Twitter: @efiglesias
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