De la tragedia…

Rodrigo Juárez Ortiz
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Rodrigo Juárez Ortiz

La verdad el término tiene una connotación de impacto. Le conocemos como un acontecimiento funesto y terrible. Nunca sabemos, en términos generales, cuándo va a ocurrir, excepción obvia de cuando se produce fría y calculadamente.

En todos los pueblos, culturas y civilizaciones se han producido obras literarias, teatrales, artísticas, entre otras, que nos hablan de tragedias, -el género trágico – siendo ya clásicas en la cultura occidental, las de la Grecia antigua, también entre varias.

Y es en nuestro mundo, en nuestra vida actual, que se está lleno de tragedias, particulares y colectivas que afectan directa y/o indirectamente a nuestra condición humana, ya sea producidas por fenómenos naturales o lo peor, por voluntades perversas y/o desquiciadas, así como por omisiones por falta de pericia o de conocimiento.

En la especie, nos ha cimbrado la infausta noticia de que un menor de apenas 11 años, en el Colegio Cervantes, de Torreón, Coahuila, disparó en contra de su maestra, – quien murió- , otro profesor  y 5 compañeros mas, -quienes quedaron heridos- para después suicidarse.

Múltiples y de diferente jaez han sido las interpretaciones del porqué de esta tragedia, se ha hablado de la influencia de la execrable violencia de los video juegos que atestan la mente, especialmente de niños, púberes y adolescentes; de la procedencia y acceso a las armas homicidas; de problemas mentales y emocionales; de acoso escolar; de la falta de desarrollo mental y emocional; de ideologías extremas – racistas y clasistas, en su caso- así como de copias calca de estereotipos de sucesos parecidos, -mas frecuentes en E.U.A.- como los asesinatos en escuelas y el suicidio seguido del responsable, -y muy contados en América Latina- como corolario y todos los que quiera agregar, sin embargo, al margen de todo ello, que es válido tomar en cuenta, además de las influencias vale la pena considerar las causas, y queda claro que un factor muy importante se encuentra en casa, en la educación, en la formación, en la estructura emocional, psicológica y moral que recibimos en el seno de la familia.  Y si bien es cierto en la escuela, pública o privada,  recibimos conocimientos varios para nuestro desenvolvimiento laboral, ya sea profesional o técnico, de cualquier índole, es en ambas áreas en donde descansa la responsabilidad de formar seres humanos aptos, diestros, responsables, eficientes y eficaces, así como conscientes, respetuosos, tolerantes, con reconocimiento y respeto por la otredad, así como imbuidos de una gran responsabilidad social, mas la parte que le toca al Estado por cuanto a las políticas públicas dirigidas a la educación integral y al civismo en los términos del Art. 3º. Constitucional. Todos somos responsables y, en consecuencia, todos debemos colaborar en ello, sin mezquindades y con sencillez, pero con efectividad. O usted, consciente y responsable lector. ¿ Qué opina?

 

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