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Rodrigo Juárez Ortiz

Múltiples y muy variados son los problemas a los que nos enfrentamos cotidianamente para vivir y/o, en su caso, sobrevivir. Los hay de todo tipo, de todo jaez, de todo tamaño, de todo grado de dificultad para resolverlo, de todo peligro, incluso de todo reto, pero finalmente todo problema tiene una solución ya sea parcial o total, salvo aquellos que no tienen ninguna y así, no dejarán de serlo. Pero ¿ qué entendemos por problema? Bueno pues ya sabemos que es una cuestión en que hay algo que averiguar o que provoca preocupación y también lo entendemos como una situación difícil que debe ser resuelta, nos lo recuerda el tumba-burros.

Desde luego que al seleccionarlos hay prioridades según el grado de peligro que representan, así como la inmediatez que requiera su solución y es el caso que ahora, uno de los mas ingentes, urgentes y prioritarios para resolver es el de la contaminación ambiental, el cambio climático, el deterioro de nuestro planeta como consecuencia del uso indiscriminado de los combustibles fósiles, la desforestación, la contaminación del agua con químicos y toda suerte de residuos que van a parar a sus cauces, lagunas, mantos freáticos y un largo etc., entre otros. Estamos acabando con nuestro planeta ( el único que tenemos) y todo para hacernos la vida mas fácil y placentera desde el punto de vista de lo material.

Conscientes del problema, grupos ambientalistas han obligado a sus gobiernos a crear leyes para protegernos de este deterioro y a firmar tratados para ello, aun cuando hay países ( que son los que mas contaminan, v.gr.: USA, China, India) que no se comprometen. El peligro es inminente -dicho sin amarillismo- sin embargo es importante hacer campañas masivas de concienciación para detenerlo.

Una prueba de ello es la promulgación, en varios países del mundo, de la normatividad para el no uso de las bolsas de plástico o estos productos de un solo uso, cuyo manejo se ha convertido en un verdadero problema y cuyos efectos se ven, v.gr.: en la formación de islas enormes de residuos de plástico, no biodegradable, en el océano, con la consabida depredación de la vida marina. Ejemplos hay miles, sin embargo eso produce problemas entre los que los fabrican, diciendo que son inocuos per se, y dependiendo el uso que se les dé y los que prueban fehacientemente el terrible daño ambiental que producen.

Al margen, sin embargo, de la controversia al respecto, es menester, de manera prioritaria el aplicar la ley que sobre el caso se ha promulgado, en todos los países que la tienen y hacer que los que todavía no la tienen, que lo hagan. La ley no se negocia, se aplica. Y si se piensa que no debe aplicarse, que se discuta en los órganos legislativos y se  propongan las modificaciones que correspondan, pero lo que no se vale es estar negociando su aplicación, al darles un sesgo político a algo que es estrictamente jurídico. O usted, ortodoxo lector, ¿ Qué opina?

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