Por Efraín Flores Iglesias
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El delegado del gobierno federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, y el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Antonio Helguera Jiménez, son los responsables de la división al interior de la bancada de Morena en el Congreso local.
Y todo se debe al control político y financiero.
Los números ya no cuadraron y la sumisión de Helguera se acabó.
Por eso desde la antigüedad siempre se ha dicho que si quieres conocer a alguien, dale poder y verás. Y así ocurrió con Antonio Helguera, quien llegó a ser coordinador de la fracción parlamentaria luego de que Pablo Amílcar Sandoval solicitara licencia como diputado local, para incorporarse al gobierno lopezobradorista.
El nieto del Dr. Pablo Sandoval Cruz creyó que podría manipular eternamente al ex comerciante del mercado «Adrián Castrejón» de Iguala, pero, ¡sopas! Le salió el tiro por la culata.
El pelele se le reveló cuando empezó a disfrutar las mieles del poder. Se sintió grande e hizo caso a aquellos que le susurraban al oído que también podía ser candidato a la gubernatura y que ya no necesitaba más de su otrora protector político y benefactor.
Con el presupuesto del Congreso en la bolsa, Helguera hizo lo quiso durante un año.
El discurso de austeridad y ahorro solo fue una falacia, ya que es la hora en que no ha podido transparentar los recursos que ha manejado del 12 de diciembre de 2018 a la fecha. Ni siquiera a los demás integrantes de la Jucopo les ha rendido cuentas claras.
Tal vez sea un pésimo operador político, pero para gastarse el presupuesto sí salió bueno y/o eficiente.
La mayoría de los integrantes de su bancada (12 de 22) piden su remoción como coordinador y, por ende, de la Presidencia de la Jucopo.
Desafortunadamente, los 12 diputados no han podido ‘tumbarlo’ porque han carecido de capacidad política y conocimiento de la ley, lo que ha generado una crisis al interior del propio Congreso local.
Lo más grave de todo es que el grupo de «los doce» son utilizados por otro miope de la política. O sea, por Pablo Amílcar Sandoval, quien desde el gobierno interfiere en las decisiones de un poder local autónomo, en este caso, del Legislativo. ¿No que muy respetuoso de la ley?
El presidente de la Mesa Directiva, Alberto Catalán Bastida, tiene razón al señalar que Morena está afectado con sus pleitos internos la armonía y el desarrollo de los trabajos en el Congreso del estado.
¿Para eso quería ser mayoría Morena en el Poder Legislativo guerrerense? No cabe duda que el poder los ha desunido y tal vez corrompido.
¿Funcionará el «golpe de Estado» contra Helguera o seguirá al frente de la Coordinación para hacerle la vida a su ex jefe político y a los lacayos de éste?
Veremos en qué termina la lucha entre los morenos del Pejeyac.
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