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Aun cuando el término no lo consigna mi diccionario, sin embargo está totalmente actualizado en el lenguaje convencional y así, nos agenciamos una definición lo mas cercana a su sentido semántico y ad hoc al sentido de esta colaboración: “Desde su enfoque feminista, el empoderamiento de las mujeres incluye tanto el cambio individual como la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.”
Ello viene a colación porque el lunes 25, retropróximo se celebró en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebración que consideramos justa y necesaria, cuenta habida de que históricamente, desde tiempos ancestrales, la mujer ha sido considerada por el género masculino como un objeto de usos múltiples, como un animal doméstico, incluso como esclava en la totalidad del término.
Resulta, también, inconmensurable la cantidad de páginas que se han escrito relatando las causas, los orígenes, las prácticas y los efectos de esta condición resultando ser una realidad a todas luces injusta, inicua, absurda, inhumana, retrógrada, salvaje y primitiva, que va desde la formación en la infancia en ambos géneros y que se recrudece en la edad adulta, de tal suerte que en las sociedades convencionales, la mujer dependía del padre, luego del marido, después de los hijos, creando una situación permanente de dependencia de todo tipo, siendo abusada en lo emocional, en lo psicológico, en lo económico, en lo sexual, en lo social, en lo político, en fin, en todos los ámbitos de su vida, sin embargo, con los cambios habidos en el mundo actual, la mujer se ha visto compelida a arribar al mercado laboral, a la política, a la academia, a una profesión o técnica, a actividades antes privativas del género masculino.
Ante esta nueva realidad han logrado muy importantes avances, modificaciones legislativas tendentes a su protección y seguridad y múltiples avances en los ámbitos de su vida ciudadana, así como crear conciencia en el mundo, de su paridad de género y su demostración de capacidad en la competitividad. Sin embargo, aún subsisten y de manera muy arraigada, las actitudes y acciones machistas en todos los ámbitos, degenerando en lo execrable como son la constante en los feminicidios, ahora considerados como delitos de género.
Ante esto, el lunes 25 en todo el mundo hubo manifestaciones masivas protestando en contra de esta lamentable realidad, y mostrando su furia, exigiendo el cese inmediato de esta práctica mortal, de ahí que se entienda, se comprenda, se explique y se justifique su hartazgo, ¿ Pero ello implica el vandalismo, totalmente execrable exhibido en la protesta contra la violencia de género ese día en la CdMx ? ¿ Qué culpa tienen los monumentos patrios o el mobiliario urbano? ¿ Es una forma de lograr el empoderamiento? O usted, feminista lector, ¿Qué opina?

 

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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