Del sincretismo…

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Rodrigo Juárez Ortiz.

Recordemos que el sincretismo es la “fusión de diversos sistemas religiosos o de prácticas religiosas pertenecientes a diferentes culturas”, nos dice el Larousse Conciso Ilustrado.

En la especie, en los recién pasados días, se dieron en nuestro país sobradas muestras de ello, a partir de las fechas tradicionales señaladas al respecto, me refiero a la celebración del Día de Muertos.

Por toda la geografía nacional, incluso en el extranjero, se dieron muestras inequívocas, multitudinarias, de tan arraigada tradición, a grado tal que con el transcurso del tiempo y la influencia externa, inclusive, se ha ido transformando tanto de fondo, como de forma.              En efecto, todos hemos sabido y en los últimos días muchos nos lo han recordado mediante múltiples escritos y documentales, a cual mas ameno y/o erudito, del origen mexica, ancestral, místico de la visita de nuestros muertos, nuestros seres queridos que vienen del Mictlan, con quienes compartimos nuestra existencia durante un tiempo y que solo se nos adelantaron en el camino fatal de la misma ( para algunos, no así para otros quienes creen en la vida eterna a través de la reencarnación o la resurrección, en su caso).

Así mismo esta visión se vio añadida por los conquistadores españoles y quienes traían, también, estas prácticas y solo cambiaron algunos detalles como las fechas al 1 y 2 de Noviembre, entre otros, para facilitar así la evangelización de los pueblos conquistados y posteriormente esclavizados, a pesar del mestizaje cuyo padre fue, en honor a la verdad histórica, el náufrago  español Gonzalo Guerrero quien desposó a una princesa maya, Za azil ha y procreó tres hijos con ella y combatió a los conquistadores por lo cual éstos lo atacaron y lo relegaron al olvido, léase “ lo borraron de la lista”.

De esta guisa, la tradición de honrar a nuestros muertos, básicamente mexica y agregada con detalles del cristianismo se ha convertido en una “marca registrada” de nuestras mas arraigadas tradiciones, pero que ahora, con el inmisericorde avasallamiento del “imperio” se ha visto tergiversada y desfigurada por el comercializado jalogüin y como cerecita del pastel, con un desfile, oficialmente patrocinado, se ha venido celebrando en la CDMX ( y otros lugares del país), a raíz de una película llamada Coco y otra Spectrum de James Bond, que se ha ido extendiendo, aun cuando hay que reconocer que se ha privilegiado la figura de la Catrina ( dama de alcurnia del porfiriato), caricaturizada por José Guadalupe Posada y que llamó la “Calavera Garbanzera” en un grabado de metal por 1910, recuperada por Diego Rivera en su famoso mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”.

Ergo, a pesar de las concepciones del sincretismo que sufrió esta tradición azteca, a pesar del tremendo impacto de la voracidad comercial gringoide del  “jalogüin” y de la visión hollywoodense de nuestras tradiciones, estas siguen perpetuándose en el corazón,  la mente y el alma de nuestro pueblo. O usted, tradicionalista lector, ¿ Qué opina?

 

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