Del 28 de Octubre… 

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Rodrigo Juárez Ortiz

Se dice fácil, sin embargo, ser conscientes de que el tiempo ha transcurrido con una velocidad vertiginosa, nos permite recordar que fue un día 28 de Octubre, pero de hace 48 años cuando con la decidida, entusiasta y sana participación del Sr. Licenciado Nicolás Salinas Sotelo, de un servidor y de 20 abogados mas, fundamos lo que entonces llamamos Barra de Acapulco, .A.C. Colegio de Abogados.

Sabíamos muy bien lo que queríamos y esperábamos de este cuerpo colegiado. Con el propósito bien intencionado, entre otros, de influir positivamente en el ámbito de la procuración e impartición de justicia , para hacer prevalecer, por sobre todas las cosas, el imperio de la ley y que actualmente dicha expectativa se ha adoptado como lema de nuestra agrupación profesional.

Muchas y variadas han sido las vicisitudes por las cuales ha transcurrido la vida de la Barra y que producen alegrías y tristezas que han venido a formar parte del libro de oro de nuestros recuerdos.

Una gran alegría, por ejemplo,  significó el haber acompañado como delegado a nuestro presidente fundador a la Asamblea Solemne Constitutiva de la Federación de Barras, Colegios, y Asociaciones de Abogados de la República Mexicana, actualmente  Federación  Mexicana de  Colegios de Abogados , A.C. en la ciudad de San Luis Potosí, en donde la actividad que desempeñamos  propició que el Lic. Nicolás Salinas Sotelo, quien encabezaba la representación de nuestra Barra en esa Asamblea Solemne Constitutiva   fuera  elegido vicepresidente y no nos trajimos la presidencia, porque entonces su evidente juventud contrastaba con la edad avanzada del presidente electo Dr. Vicente Gómez Jr., por lo que la edad y el grado académico influyeron en la decisión final, habida cuenta que en ese entonces un doctorado era poco común.

En contraste,  una gran tragedia la vivimos cuando fue asesinado artera e impunemente nuestro presidente Nicolás Salinas Sotelo, en la dirección de la Escuela Superior de Turismo de la U.A.G. de la cual era el titular y para honrar su memoria le pusimos su nombre a la Biblioteca Pública Especializada que está en la planta baja de nuestro edificio sede.  Al respecto los alumnos de la licenciatura en Turismo en todo el país,  decidieron instituir la fecha de su artero asesinato como el día del Licenciado en Turismo.

Es de recordar que al inicio, al no contar con un edificio propio, su domicilio estaba en el despacho del compañero que detentara el cargo de presidente en turno, con las consabidas peripecias al respecto, lo cual motivó algunos contratiempos en trámites que un presidente puso en orden para darle solidez jurídica a nuestro inmueble sede. Anteriormente y merced a la generosidad de un gobernador del estado, también  barrista honorario y ya fallecido,  se obtuvo la adquisición del predio en donde actualmente está nuestro edificio sede.

En la existencia de la Barra, como en toda organización humana, ha habido aciertos y errores en su conducción y en su administración,  sin embargo el hecho de que en esta fecha  hayamos celebrado el cuadragésimo octavo  aniversario de su fundación, habla mucho de la constancia y de la perseverancia de nuestros agremiados para mantenerla viva.

Sin embargo no es ello suficiente, sino que la tarea solidaria de todos nosotros es  y debe ser que vuelva a recuperar el prestigio que inicialmente tuvo y que sea un factor obligado de referencia tanto para los organismos estaduales como para la ciudadanía toda, como parámetro válido en las actividades jurídicas que les competan. Y en nuestra Barra hay talento entre sus miembros, hay voluntad, todo es cuestión de solidarizarse con el objetivo de mejorar en grado superlativo la profesión de los abogados, el darle una jerarquía mayor al gremio y no solo a los barristas, sino acrecentar y garantizar la calidad, la honradez , la capacidad y la  integridad al ejercicio de nuestra profesión y uno de los caminos idóneos para su logro es luchando por  la institucionalización de la colegiación, si no obligatoria sí optativa, así como resulta indispensable y urgente la certificación para su ejercicio, habida cuenta de que al imponerse la certificación, por ley, concomitantemente con los códigos de ética de cada colegio de profesionales del derecho, estaremos dando un gran paso en la dignificación en el ejercicio de la misma y, en consecuencia, se menguará en una gran proporción la competencia desleal que producen los llamados abogados “diesel” (dice él) o “coyotes” ¡Luchemos por el imperio de la Ley. O usted, responsable lector, ¿ Qué opina?

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