De Frente. Mediocracia: el dominio de los mediocres

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Por: Miguel Ángel Mata Mata

1.

La tarde del martes bajaron las cortinas de la calle Benito Juárez a deshoras. A las ocho de la noche cerró el sastre, la paletería, la de las pizzas y el barcito de la esquina.

A nadie le pareció extraño ver cerradas las cortinas de la papelería, donde venden pronósticos deportivos y boletos de la lotería. ¿Por qué pasó esto? Temprano, a las nueve de la mañana, su propietario, también funcionario del gobierno municipal, fue ejecutado de tres balazos justo al abrir el negocio.

— “Le pegaron con una veintidós o veinticinco, porque nomás se escuchó como cohetes; así: taz, taz, taz. Casi no salió sangre del cuerpo”, dijeron los curiosos.

Fue en la esquina de Benito Juárez y José María Iglesias, a una calle de la Plaza Álvarez, en Acapulco.

2.

Sonó agitado al teléfono. “Es que me pidieron ayuda y no tengo más datos; uno de ellos se les escapó, y ahora temen que lo maten”. Toño Rivera detonó el asunto. Viejo reportero, no se atrevía a soltar la especie sin fuente.

Once jornaleros que regresaban del norte, con sus carteras cargadas para sobrevivir seis meses, en el municipio más pobre del planeta, Cochoapa el Grande, fueron raptados cuando pasaban por Paso Texca, en la zona rural de Acapulco.

— “Ya hay una fuente periodística”, dijo al mostrar la nota del Novedades. “Ya la podemos soltar”, festejó.

La breve historia de un rapto masivo se hizo drama cuando se supo que, de una familia de once, pocos hablan español y entre los raptados iba una mujer embarazada.

La escandalera en redes sociales, y el periódico Novedades, movieron algo en la burocracia kafkiana de la justicia. El miércoles, al mediodía, mediante un tuit, la Fiscalía General de Guerrero anunció que los raptados ya estaban con sus familiares en sus casas y que habían aparecido en Ometepec.

— ¿What?

Breve historia de un rapto y aparición mágica a doscientos kilómetros del lugar del delito sin explicar ¿Qué pasó? ¿Cómo pasó? ¿Cuándo los agarraron y cuándo los soltaron? ¿Dónde los raptaron, encerraron y dónde los liberaron? ¿Por qué los raptaron? ¿Les robaron el dinero ganado en duras jornadas en el norte del país? ¿Quién o quiénes andan por ahí, en Paso Texca, raptando gente?

La Fiscalía se quedó a medias. Tal vez por ser pobres, las víctimas, el fiscal prefirió un escueto mensaje en unas cuantas palabras. Quedó a deber a la sociedad un informe detallado. Un tuit, señor fiscal, que no describe el drama de una familia pobre raptada por quién sabe quién, es mediocridad.

Sucedió en Acapulco, en el libramiento que comunica a la Costa Grande con la carretera federal México-Acapulco.

3.

El gobernador, Héctor Astudillo Flores, afirmó que septiembre fue el mes con menos índices delictivos de los últimos ocho años, con 87 homicidios dolosos, de los cuales siete fueron mujeres.

Indicó que esto representa el 2.9 por día en comparación al mismo mes del año 2018, que fueron 172 asesinatos, lo que representó el 5.73 por día, es decir, un 49.41 por ciento menos.

Según los datos que ha entregado el jefe de la policía estatal al gobernador, en lo que va del año se han dado 5 mil 421 actividades delictivas donde Acapulco, Zihuatanejo, Chilpancingo, Taxco e Iguala encabezan los primero lugares.

Se tiene en promedio un 4.48 homicidios por día para un total de mil 636 homicidios al final del mes; Acapulco ha disminuido en los homicidios un 22.82; Chilpancingo 38.55; Zihuatanejo en cero; Chilapa 21.64 y en Taxco han aumentado 11 por ciento. En Iguala han disminuido un 57.31 por ciento.

Petatlán ha aumentado unos diez homicidios en comparación al año pasado y en el resto de los municipios ha disminuido la incidencia delictiva.

Eso sucede en cifras, en Guerrero, porque, en Acapulco, en las calles, se viven otros datos.

4.

El viernes dijo que la CFE le cortó la luz y que, por ello, no habría agua en Acapulco. El lunes denunció que debido a los daños ocasionados por la tormenta Narda a los equipos de bombeo, “no habría agua en Acapulco por 20 días”; el martes reculó y dijo que “no fue para tanto”; el miércoles, el gobernador, la rescató de la medianía de sus argumentos: “se ha solucionado el problema de distribución de agua en Acapulco y no habrá escasez”, dijo Héctor Astudillo.

No hace falta dar el nombre del autor de tal pifia.

Sucedió en Acapulco.

5.

El profesor y filósofo Alain Deneault, de la Universidad de Québec, director del Collège International de Philosophie de París, sostiene que ser mediocre es encarnar el promedio, querer ajustarse a un estándar social, en resumen, es conformidad. Lo dice y argumenta en su libro Mediocracia. Cuando los mediocres toman el poder. (Ed Turner, 2019)

El problema de la mediocridad, dice, viene cuando pasa a convertirse, como en la actualidad, en el rasgo distintivo de un sistema social.

Hoy en día nos encontramos en un sistema que nos obliga a ser un ciudadano resueltamente promedio, ni totalmente incompetente hasta el punto de no poder funcionar, ni competente hasta el punto de tener una fuerte conciencia crítica.

Aquellos que se distinguen por una cierta visión de altura, una cultura sólida o la capacidad de cambiar las cosas quedan al margen.

Para tener éxito hoy es importante no romper el rango, sino ajustarse a un orden establecido, someterse a formatos e ideologías que deberían cuestionarse.

La mediocracia, en palabras del autor del libro que recomendamos, no anima al amodorramiento antes que, a pensar, a ver como inevitable lo que resulta inaceptable y como necesario lo repugnante. La mediocracia nos convierte en idiotas.

QUE CONSTE

Que se ponga el saco de la mediocridad a quien le quede. Quien no, pues no. Quien tenga otros datos, que haga lo que todos hacen: hacerse patos.

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