Rodrigo Juárez Ortiz.
Un día como anteayer 13 de Agosto, pero de 1521 (hace 498 años) cayó la Gran Tenochtitlan, una de las ciudades mas importantes del mundo de esa época, cuenta habida de que cuando llegaron los aventureros provenientes de lo que ahora es España, esta gran ciudad era la capital del imperio mas grande de Mesoamérica, la de los mexicas.
Una gran cantidad de libros, películas, obras teatrales, leyendas e historias se han tejido alrededor de tan trascendental evento. Es cuando nace la incorporación de los naturales de estas tierras a la cultura y civilización occidentales formándose el hibrido del mestizaje (nuestras raíces) compuesto por los conquistadores y por los conquistados, merced al poderío de dos armas fundamentales que trajeron consigo los primeros: la espada y la cruz.
Todos recordamos los hechos mas importantes de la caída de dicho sitio: la planeación con 6 meses de anticipación; las negociaciones y derrotas con los vecinos que proveían de alimentos y tributos a los sitiados; el asedio de 30 días en que tuvieron a los mexicas sin comida ni agua; la población debilitada y aun así, poco se menciona que el tlatoani Cuauhtémoc se había acuartelado en Tlatelolco y el 3 de Julio los aventureros decidieron atacar el lugar (refugio de los sobrevivientes indígenas), pero como los atacantes no conocían el lugar que tenía caminos irregulares y angostos, caminaban cautelosamente, solo que al entrar a Tlatelolco la gente de Cortés sufrió una gran ofensiva lo que provocó que se detuvieran sus columnas y además, lo grave se da cuando a espaldas de los atacantes, los mexicas habían quitado “ los puntes y el cascajo que cubría un canal por lo menos de 12 pasos de ancho y mas de 2 metros de profundidad” dándose cuenta Cortés que parte importante de sus tropas estaban atrapadas entre los mexicas y ese pozo. Demasiado tarde se percataron los invasores al tratar de retirarse y los mexicas los atacaron por agua y tierra y los replegaron, incluso Cortés estuvo a punto de ser atrapado pero fue salvado por uno de sus leales. 2000 muertos se dieron por ambos bandos. Durante varias noches se oyeron los tambores de los adoratorios y los gritos en donde fueron sacrificados los invasores. Esto fue la última victoria mexica antes de su caída.
De ahí todo lo que sabemos, el mestizaje, la nueva era, un nuevo país, con la salvedad de que el padre del mestizaje no fue Cortés, sino Gonzalo Guerrero, uno de los 2 sobrevivientes, quien junto con Jerónimo de Aguilar, de los 20 náufragos que salieron de Darién (en el ahora Panamá) y terminaron en la península de Yucatán. A los 18 restantes los mataron los cocomes.
Primero fue esclavo, luego por salvar a su amo, éste lo liberó y se hizo maya a tal grado que se volvió un guerrero que luchó en contra de los conquistadores, se casó con la princesa Zazil Ha y tuvo 3 hijos. Hoy Gonzalo Guerrero es considerado como el “padre del mestizaje”, y una estatua en su honor se levanta, en el Paseo Montejo en Mérida, Yucatán. Recordemos algunos puntos fundacionales de nuestro país. O usted, informado lector, ¿Qué opina?