Recién el domingo retropróximo ocurrió en la ciudad fronteriza de el Paso, Texas un execrable genocidio (crimen cometido contra un pueblo o un grupo nacional, étnico o religioso nos dice el Larousse Ilustrado) en contra de varias personas ( 22) de las cuales 8 eran mexicanos. El concepto no resulta arbitrario ni amarillista cuenta habida de que el FBI de EUA ha dicho que el supremacista blanco quien fue el autor del nefando ( abominable, que repugna u horroriza moralmente, sigue diciendo el Larousse) crimen, publicó en internet un manifiesto diciendo que“ buscaba matar a tantos mexicanos como sea posible” y por eso escogió un centro comercial en la frontera sur de su país.
También se desprenden del manifiesto halagos a la intención de Trump de construir un muro fronterizo con México, y habla de detener una “invasión hispana de Texas”, así como de que “hace alusiones verbales a los dichos por el presidente de los Estados Unidos en el sentido de que los migrantes de origen hispano americano son “animales”, además de afirmar que la migración es una invasión a su país ( Trump olvida que sus padres fueron inmigrantes).
Latinos y estadounidenses conscientes de toda la nación, se han manifestado abiertamente en contra de Trump por sus declaraciones racistas y, en especial, en contra de los mexicanos. Son de todos conocidos sus discursos anti-inmigrantes, anti-mexicanos, anti-latinos, anti-musulmanes y etc,
Sus discursos, demagógicos y racistas han creado un florecimiento de ideas supremacistas que han existido siempre en un porcentaje muy grande de los estadounidenses, básicamente blancos y con el populismo de Trump, se sintieron apoyados y ya se están manifestando con nuevos bríos.
Estos especímenes están en contra de los migrantes mexicanos y ahora centroamericanos, no se olvide que su presidente llamó a nuestros nacionales “ como violadores y criminales” y que son “ como animales”.
Pues bien, con esos discursos populistas de odio que usó en su campaña presidencial y que vuelve a usar para su reelección, está logrando conservar a sus votantes supremacistas, pero logrando una escisión en su pueblo apartando a los ciudadanos conscientes y a los extremistas conservadores. Ahí tiene el resultado, las consecuencias obvias: los crímenes de odio .
Ante esto, es evidente que Trump de inmediato trató de deslindarse de cualquier nexo de sus dichos, con esta siniestra realidad y publicó: “ Con una sola voz, nuestra nación debe condenar el racismo, el fanatismo y el supremacismo blanco”.
Después de ver a lo que conduce su populismo racista y xenófobo ( ya que está en plena campaña para su reelección), ahora resulta que reprueba esta acción, se rasga las vestiduras, pide la pena de muerte para el autor y proclama que en su país no hay cabida para el odio. Está como los niños que primero inventan al coco y luego se asustan con él.
Ojalá y sostenga durante su mandato esta posición y recapacite y deje estos discursos absurdos.
Pero aún sigue lo grave que es que esos desquiciados extremistas gringos están envalentonados a tal grado que si antes han discriminado con actitudes y hechos execrables a los mexicanos, ahora ya es muy común que cualquier hijo de vecino en plena cara le espetan insultos y majaderías a nuestros paisanos ( así lo han manifestado en diferentes medios) sin mediar provocación alguna. Siempre han existido y existirán desquiciados supremacistas, pero ahora se han atrevido muchos mas a salir del closet, envalentonados por los discursos racistas de su presidente. No hay que exacerbar el odio entre los pueblos. Finalmente todos somos humanos y debemos convivir en paz.
O usted, civilizado lector, ¿ Qué opina?
Por: Rodrigo Juárez Ortiz.