Del Día del Abogado… Por: Rodrigo Juárez Ortiz

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Abogar significa, en términos generales, interceder, hablar en favor de alguien, lo cual nos lleva a inducir que quien realiza estas actividades es quien aboga o sea un abogado, pero también significa defender en juicio, lo que implica darle mas precisión al término, habida cuenta de que existe una especialidad universitaria que se encarga de preparar académica y prácticamente a quienes se encargan de abogar profesionalmente por los demás y de ahí que el término, en el habla coloquial, se ha extendido de tal manera que a estos profesionales se les llama abogados.

Pero en la modernidad se han desarrollado una cantidad considerable de licenciaturas ( grado académico) y así, se ha creado la licenciatura en Derecho y en la especie, a este profesionista se le ha llamado licenciado y como en nuestros países latinos las humanidades como ciencias son mas socorridas que las llamadas ciencias técnicas, de ambas áreas, el término licenciado ha prevalecido para designar a los abogados, al margen de las licenciaturas de otras especialidades del conocimiento, lo cual me recuerda que siendo director de la Escuela Superior de Turismo de la UAG (entonces, donde se impartía la licenciatura en Turismo) un ex presidente de la República me preguntó: Profesor ¿Cómo van los abogados en turismo?

En entregas anteriores ya hemos explicado exhaustivamente el origen y desarrollo, tanto en la Nueva España, como en México del Día del Abogado así como su fecha conmemorativa del 12 de Julio, un día como el de mañana viernes 12, tanto desde la primera cátedra de derecho en la Universidad de México ( después Real y Pontificia Universidad de México, hasta la celebración solicitada por el director del periódico El Diario de México, Bracamontes, al presidente López Mateos quien en 1960 la instituyó.

Es el caso que los abogados o licenciados en derecho ( también hay maestrías y doctorados como grados académicos), también somos seres humanos y no estamos exentos de toda la gama de grados en la escala axiológica, toda vez que hay gente “ buena” y gente “mala”, igual que en todos los oficios y todas las profesiones, hay gente responsable e irresponsable; gente muy honesta, a carta cabal, y otra no tanto; profesionistas dignos de toda confianza, así como pillos de siete suelas; profesionales del derecho que van en el ejercicio de la profesión con la ley en la mano y por delante y otros que la vulneran; quienes la enaltecen y quienes la denigran, pero hay un denominador común mayoritario que es el de luchar por implantar el imperio de la ley, a pesar de todas las vicisitudes a las que se enfrenta el abogado postulante en defensa de los intereses mas preciados de los litigantes (sus clientes); hay una lucha permanente por implantar la supremacía de la ley, por que prevalezca la procuración e impartición de justicia eficaces, ya que sin justicia no hay libertad, ni democracia, ni prosperidad, ni felicidad en los pueblos. Mi felicitación sincera a todo(a)s lo(a)s abogado(a)s, cuyo desempeño profesional se encuentre en los parámetros de la honestidad y profesionalismo en cualquiera de sus grados y actividades: en el litigio, en la judicatura, en la docencia, en la academia, en la administración pública, y/o en la planta productiva del país. O usted, abogado (a) lector (a) ¿ Qué opina?

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