Por: Raúl Suárez Martínez
Cuando alguno de mis cuatro lectores esté viendo esto, si es el lunes 12 de junio, estaremos cumpliendo exactamente el mes de que mi hijo Daniel Suárez Miranda conocido en el mundo del futbol como el “Chilpo” de estar internado en el Hospital Universitario de la Universidad Autónoma de Coahuila en la ciudad de Torreón.
Diagnósticos equivocados, negligencia médica, mal trato en hospitales privados lo pusieron al borde de la muerte. La aplicación de antipsicóticos propios de un paciente con una actitud psiquiátrica le desarrollaron a mi hijo el Síndrome Neuroléptico Maligno, en mi vida había escuchado de tal enfermedad, cuando llegó al HU como popularmente se le conoce la doctora en urgencias preguntó que porque lo trasladaban, acababa de darle un paro respiratorio un siquiatra que se iba, al verlo llegó de manera más que oportuna, lo revivió, y el tino de llevarlo a ese hospital; la respuesta que obtuvo la doctora era que tenía un cuadro psiquiátrico, violento, fuera de la realidad, que había tenido el paro, prácticamente al verlo, la misma doctora que yo no sé si tiene algún postgrado o especialidad dijo, “a reserva de hacerle análisis, este joven no tiene ningún cuadro psiquiátrico, lo que tiene es una grave infección y lo más seguro es que sea cerebral” preparó como ella dijo, una bomba de antibióticos para proteger al organismo y aislar mientras determinaba si era una infección por virus o bacteria.
Lo entubaron y subieron a terapia intensiva, ya 30 días y lo que falta, luchando como buen guerrero que es contra la muerte, porque nos los dijeron su hijo está en grave peligro, lo trajeron casi demasiado tarde, nosotros confiando en eminencias laguneras, teniendo que ir a ver especialistas a clínicas particulares con tal de ver a nuestro hijo sano y nada, tratado con desdén, con negligencia. En su favor lo único que tiene es su juventud, su fortaleza física, sus ganas de vivir que ustedes, nos decían, deben de ayudar a que no la pierda.
Sinceramente mi reconocimiento a la base de doctores que ahí están laborando, por cierto en su mayoría jóvenes residentes que cuenta si con la fiscalización de doctores con mucha experiencia pero que, sin embargo se han fletado para ir sacando poco a poco a mi hijo de la gravedad en la que se encontraba.
Todavía no podemos cantar victoria, sin embargo debo de reconocer que mi hijo sigue vivo gracias a un hospital que no contará con las comodidades de los hospitales y sanatorios particulares pero cuentan con un lado humano y ético que hay que reconocer.
CONOCÍ LA SOLIDARIDAD HUMANA.
Cuando tuvimos que salir para Torreón casi lo hicimos con lo que teníamos puesto, sin dinero, prácticamente solo para llegar, en la comarca lagunera, región de la cual guardo excelentes recuerdos y agradecimientos nos recibieron con toda la solidaridad del universo, de todo lados hombres y mujeres, jóvenes deportistas apoyando a su compañero y amigo, algunos diciendo, no es mi amigo, es mi hermano, el jamás me ha dejado tirado, siempre el chilpo solidario, hoy es cuando tenemos que responderle.
No relataré las condiciones físicas en las que encontré a mi hijo, pero jamás soñé, ni en mis peores pesadillas, que algún día iba a ver a alguno de mis hijos de esa manera, nos partió el alma, el corazón, la vida. Dude en hacer pública su situación y la de la familia, sin embargo platicando con mi compañera de toda la vida definimos soltar en las redes un SOS, la verdad, no sabía cuántos ni quienes iban a responder, no dudaba de la familia, dos o tres amigos y amigas muy allegadas a mi o a mi esposa y tal vez a la familia, grandísima fue mi sorpresa de que, tanto en el norte, como en el golfo y claro está en el bello estado suriano: Guerrero, la voz de apoyo y solidaridad retumbó en mi corazón, desde una palabra de aliento, una oración un rezo, independientemente de la creencia de cada uno, un peso, mil, diez, lo que fuera, ayudaron a pasar el trance más difícil de mi vida, decir gracias es poca cosa, no tengo palabras para reconocer lo que ustedes han hecho para apoyar a mi hijo, me han cambiado la vida, me han vuelto más humano, que haces si sabes que alguien te depositó en tu cuenta veinte pesos o que a un niño del kínder donde mi hijo impartía educación física llevan una moneda de diez pesos que sus papas le dijeron en la puerta, toma para tu recreo y el con toda la inocencia pero también con toda responsabilidad les contestó, no, estos diez pesos los voy a poner en la alcancía que puso la directora para que mi profe Daniel se cure y regrese a darnos clases.
¿Cómo pagas eso? O que grandes amigos de la prensa se desprendan de una moneda y apoyen sin preguntar, o magnificas reporteras se pongan a organizar rifas cuando el Estado se cae a pedazos.
Mi corazón no alcanza a comprender como aún distanciado de algunas personas, estas respondieron de inmediato poniéndose a disposición y participando en las actividades que estamos realizando para cubrir los gastos que, dicho sea de paso ya es una cuenta elevada, cuando menos para mi bolsillo, sin la participación de ustedes, no sé qué sería de nosotros en este momento y sobretodo no sé qué sería de mi hijo.
En otra ocasión terminaré de contar varias anécdotas de gente que ha apoyado, quiero con toda responsabilidad y admiración hacer un reconocimiento al Dr. José Luis Mendizábal un personaje particular, chilango ya adoptado en Torreón (que bueno que nadie quiso hacer patria con él) Neurólogo de los mejores en la región quien con sus conocimientos y paciencia, detecto que mi hijo tenía ese síndrome y le fue buscando hasta tenerlo fuera de peligro y espero, cerca de curarlo. Un gran doctor y una mejor persona, nuestro agradecimiento eterno doctor.
Para terminar y no por ser menos importante gracias a la familia en todas partes donde se encuentras que han estado pendientes de la evolución de la salud de Dany, pero sino mencionara a su madre, Doña Venus Miranda Ayala no sería justo, ella me recuerda a esa historia que de repente nos llega en las redes que tratando de recordarla de memoria cuenta de un niño que es arrastrado por un cocodrilo cuando el infante se encontraba en la orilla de un rio, el animal mordiéndolo de las piernas tratando de devorarlo y la madre sujetándolo de los brazos, al final el niño es rescatado.
Al revisarlo el doctor le dice, hijo estas vivo de milagro pero tús piernas quedaran marcadas con grande heridas, el niño le respondió orgulloso, doctor eso no es nada mire mis brazos, pero como, exclamó el galeno, también ahí te hirió; no, estas marcas son las manos de mi madre que jamás me soltó, gracias a ello estoy vivo, así Venus tiene sujetado a la vida a su hijo, es lo menos que haría una madre, quería escribir más cosas, la emoción me nubló mí no muy lucida mente, ya veremos cómo evoluciona esto, todavía no termina, todavía no ganamos este importante partido, el partido del Chilpo Suárez.