Zona Cero: El ocaso de dos caciques

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El ocaso de dos caciques
Roberto Santos
Está claro que los tiempos han cambiado y el famoso dicho del maestro Kalimán de que la mejor defensa es el ataque, se ha transformado para ahora ser “la mejor defensa es la huida”.
Eso es lo que ha pasado con el Ángel Aguirre Rivero, quien ha mandado a su patiño, el senador Sofío Ramírez Hernández, híbrido perredista-priísta, quien contra su pesar ha salido a anunciar la muerte de un cacicazgo: “Ángel Aguirre se retira de la vida política de Guerrero y de toda participación dentro de las izquierdas”.
En términos prácticos el anuncio significa que en Guerrero ha llegado el ocaso de un cacique, oriundo de Ometepec, que engatusó al PRD para ser gobernador por segunda ocasión y en abuso de confianza y suerte dejó a personas inexpertas a cargo del timón de un barco difícil de controlar.
Echar copa es rico, es obvio, pero hacerlo día y noche es peor para quienes dependen de sus acciones, en este caso, ni más ni menos el estado de Guerrero. Dejar hacer dejar pasar una consigna implícita en su gobierno, fue la debacle de su gobierno, pobre, jodido.
El anuncio de Chofío, sin duda es una victoria de quienes en el PRD y en el PRI intentan hacer una política distinta. En el PRI, sin duda quienes ganan son quienes encabezan el actual gobierno, quienes con los pelos de la burra señalan las irregularidades de Ángel y de Ortega en ese gobierno desastroso que ambos encabezaron.
Pero eso va más allá, pues la muerte política de Ángel, se suma a la debacle del otro grupo caciquil en Guerrero, el de Rubén Figueroa, quien parece está vetado para ocupar cargos de representación, y prudentemente ha reducido sus movimientos políticos, que no sus reflejos, porque político siempre será.
Su error quizá es dejar en su vástago la conducción de su grupo, pero sin capacidad política ni habilidad para negociar nada se espera de este muchacho, que prefiere utilizar el estilo del Borras para conducirse en la política, y para quienes no lo saben, el Borras era un taxista que manejando por las calles de la Ciudad de México, quien era despistado y cambiaba de carril o se aventaba a otro sin fijarse en su espejo retrovisor.
Exactamente eso pasa con el tigrillo, quien no logra ubicarse en el justo medio de la política y cada que sale es para tirar lodo en contra de los que considera sus enemigos políticos.
Es decir, mientras que Ángel Aguirre recula para salvar su pellejo y la de varios de sus amigos-cómplices, el tigrillo deja ir sus oportunidades, solo porque carece de formación política e ideológica.
Así que bien se puede decir que durante este gobierno estatal, se verá el ocaso de los dos grupos caciquiles que antaño dominaban el escenario político y económico, solo porque no pudieron adecuarse a los nuevos tiempos y porque quienes son el grupo hegemónico en el poder, y que encabeza Héctor Astudillo, han entendido que ambos son más perjudiciales que benéficos para el estado.  
Así que para quienes se sienten por ambos grupos representados, más vale que les canten las golondrinas, porque durante varios años no los verán en acciones políticas fundamentales en el estado de Guerrero. Resquiescat in pace.

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