Reflexiones: Política y Economía

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Por Salustio Vicente García Jiménez

Dentro de los cambios realizados esta semana en el gabinete, el de Pemex ejemplifica de manera evidente, la inextricable relación entre la economía y la política. Para modificar las estrategias económicas de acuerdo a las nuevas condiciones se requiere forzosamente el cambio de personas.

El origen se encuentra en las declaraciones del gobernador de Banxico (Agustín Cartens) la semana anterior, sobre la apremiante necesidad de que la política fiscal cumpla escrupulosamente con su función en el entorno presente. Recomendó un ajuste en las finanzas públicas debido a la significativa reducción en la recaudación, derivada de la caída en los ingresos petroleros, que no permite financiar el nivel de gasto público presupuestado, por lo que es imperativo ajustarlo en la misma medida para no romper la disciplina fiscal. De no hacerlo, los nocivos efectos se trasladarán al nivel de precios y afectarán el poder adquisitivo de la sociedad. Enfatizó que el ajuste debe incluir necesariamente a Pemex como el ente que genera –y sufre- el brutal desplome en los precios del petróleo

De manera velada el gobernador de Banxico presionó al secretario de Hacienda para que apoyara con medidas de política fiscal a las ya aplicadas de política monetaria. Cartens considera que a la fecha ha sido sólo Banxico el que ha estado enfrentando los desequilibrios generados en la economía nacional ocasionado por el caótico funcionamiento de la economía internacional.

De acuerdo a diversos articulistas en el medio político-burocrático, eran ya conocidas las diferencias entre su director y el secretario de Hacienda, sobre el manejo financiero de Pemex. Sus posiciones eran antagónicas e irreconciliables y se manifestaban de manera precisa en el manejo del gasto autorizado en el Presupuesto de Egresos. Esto se observó rotundamente en el Reporte de las Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2015, Pemex ejerció 501 mil 789 millones de pesos, cifra 23 mil 209 millones de pesos superior a los 478 mil 580 millones de pesos autorizados en febrero, después del recorte de 62 mil millones de pesos a la cifra original de 540 mil 580 millones de pesos.

El cambio de director de Pemex no es un simple cambio de personas, es un cambio profundo en la gestión de la empresa. El nuevo director, alineado al secretario de Hacienda, tiene la encomienda de lograr la mayor eficiencia posible para que la empresa realmente se transforme en Productiva, por lo que será necesario recortar gastos superfluos, entre ellos la nómina, para reducirla a su mínima expresión y con ello bajar el costo de producción.

El reto, más político que económico, está precisamente en la plantilla laboral y las condiciones bajo las que realizan su trabajo. En noviembre de 2015 Pemex y su Sindicato suscribieron el Convenio para la modificación del Sistema de Pensiones, que modifica sustancialmente las condiciones para la jubilación de los trabajadores, respetando sus derechos y logrando salvaguardar la salud financiera de la empresa. Adicionalmente se firmó el nuevo Contrato Colectivo de Trabajo que, se ha filtrado, mantiene las jugosas prerrogativas al Sindicato, pero que por decisión de éste a la fecha no se conoce.

La estrategia económica consiste en ajustar primero el gasto de Pemex, para después continuar con el Gobierno Federal, enfrentando en ambas poderes políticos fácticos que dificultarán el proceso. La Reflexión indica que la solución depende más de lo político que de lo económico.

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