De Frente. Héctor Astudillo Flores

Por: Miguel Ángel Mata Mata

 

¿Qué haríamos sin la policía estatal?, preguntó el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores. ¿Qué haríamos?, preguntamos nosotros.

Por la convicción a la frase de que hacer periodismo es publicar lo que otros no quieren que se sepa es que regateamos hechos que, muchos, quieren que se difundan pues, creen, deben ser reconocidos.

Ante éste último argumento, los que hacemos periodismo sostenemos: “eso es propaganda y debe ser pagada en la sección de anuncios”.

Hay, sin embargo, otra contundente frase: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.

El martes anterior el gobernador Héctor Astudillo hizo un reconocimiento especial a la policía estatal. “Reconozco su trabajo, su entrega que muchas veces es heroica”.

Hace tres años, cuando el caos gobernó en Guerrero, todos los ayuntamientos de Guerrero se hallaban a merced del hampa, como muchos siguen en la actualidad.

La respuesta de la administración estatal en turno, ante la inseguridad e impunidad, fue dar armas, vehículos, uniformes y dinero a civiles. Muchas voces le recordaron al gobernador, en aquel entonces, que esa experiencia llevó a Colombia a la guerra civil.

Sucedió. Él les armó hasta los dientes. Ellos dejaron de ser policías civiles, o comunitarios, y se mimetizaron con el crimen organizado. En los archivos de los medios aparecen las noticias de matanzas entre distintas facciones de comunitarios, armados con rifles de asalto, que se disputan territorios. Como lo hacen las pandillas del crimen.

“Hay que tener conciencia de que en la tierra donde estamos las tareas sobre seguridad no son sencillas, por eso se deben asumir con mucha responsabilidad”, les dijo a los policías durante un evento llevado en Chilpancingo.

Conciencia. Esa palabra pareciera hueca. La sociedad, y los medios, regateamos ese concepto abstracto. ¿Mezquindad? ¿Periodismo? ¿Politizar un asunto inherente a todos? Tal vez pose para parecer progresista.

Cuando asumió como gobernador, Astudillo, aliado con las fuerzas armadas, comenzó a fortalecer a la policía estatal. Los nostálgicos del dejar hacer y dejar pasar pretendieron estallar un sindicato y paralizar tal obra. No lo consiguieron.

La semana pasada, en la Colonia Jardín, de Acapulco, fue la policía estatal la que intervino para proteger a la población ante el pánico que les dejó el enfrentamiento y el toque de queda impuesto por grupos del crimen.

En Zihuatanejo han muerto policías estatales que se enfrentan con delincuentes. La mañana de éste miércoles fueron policías estatales quienes recuperaron un camión cargado con Jamaica que fue robado por delincuentes.

La semana pasada se localizó a una niña secuestrada en Acapulco. Los protocolos funcionaron y la jovencita fue rescatada. Otros plagiados han sido rescatados. Antes eso no pasaba. Las víctimas se encogían de hombros, lloraban su tristeza y seguían su rutina… con un ser querido menos.

“Quiero decirles que quien fuera el gobernador, de dónde viniera el gobernador, necesitaría por supuesto de aliados, tenemos aliados de la federación, tenemos aliada a la Defensa Nacional, a la Marina, a la Policía Federal, a la Procuraduría General de la República, por supuesto a instituciones que tienen que ver con temas de la seguridad nacional, pero no podríamos dejar de tener aliados locales, los mejores aliados locales de Guerrero son la policía del estado”, les recordó Astudillo el día trece de febrero, para conmemorar el pasado día del policía.

Pareciera que ésto sería propaganda. No lo creo. Es algo que algunos no quieren que se sepa. No quieren que se sepa que ya hay quienes combaten la delincuencia, a diferencia de hace tres años.

La ausencia, sin embargo, de las policías municipales en operativos llevados a cabo en todos los municipios logra que levantemos las cejas y preguntemos ¿Qué hacen los municipales?

Honrar, honra, y Astudillo dijo: “Mi agradecimiento al comandante de la Novena Región, mi general Javier Javier Jiménez Mendoza, así como al comandante de la Octava Región Naval, Romel Eduardo Ledezma Abaroa y al comisionado estatal de la Policía Federal, David Portillo Menchaca, por su apoyo decido en las tareas de seguridad en favor de nuestro estado”.

Periodismo es publicar lo que otros no quieren que se sepa. Quiénes son quienes no pueden responder a la pregunta ¿Qué haríamos sin la policía estatal?

 

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