Cucharita de luz, un taller que promueve el arte como medio para enfrentar una experiencia traumática

·        El profesor neozelandés Peter O´Connor visitó por primera vez México para compartir su propuesta con el programa Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura

De acuerdo con el doctor en Educación de las Artes, el profesor neozelandés Peter O´Connor, el arte puede devolvernos la esperanza en los momentos más difíciles de la vida.

“Con los niños, el arte puede ayudarlos a entender el mundo en el que vivimos. Los puede ayudar a imaginar un mundo mejor y la imaginación construye ese puente entre la realidad y lo que quisiéramos que fuera”.

El director de la Escuela de Estudios Críticos de Educación en la Universidad de Auckland, estuvo por primera vez en la Ciudad de México para impartir el taller Teaspoon of Light (Cucharita de luz) en escuelas primarias de las delegaciones Tláhuac, Azcapotzalco y Gustavo A. Madero.

La labor fue resultado del primer trabajo de colaboración entre la Fundación Leonora Carrington A.C. y la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil-Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la República.

A lo largo de cinco días, el investigador con 35 años de experiencia en proyectos de educación teatral y la licenciada en educación Caitlin O’Connor dieron a conocer este taller de arte interdisciplinario (teatro, danza y pintura) creado para aquellos que han sufrido alguna experiencia traumática como la ocurrida durante el sismo del pasado 19 de septiembre.

La dinámica se desarrolla a partir de la historia de una niña que se despierta asustada a mitad de la noche porque se ha roto su cobija de sueños y es entonces cuando le pide a las niñas y niños que le compartan sus sueños para coserlos en su manta.

Caitlin O’Connor explicó que el taller surgió en 2011 luego del terremoto que azotó Nueva Zelanda y la metodología ha sido utilizada en otros países como China y Estados Unidos.

“Aunque existen diferencias culturales, nos hemos dado cuenta que los sueños todos quieren tener cerca a sus familias y que nada les pase, sueñan con volar, con unicornios y con arcoíris”.

Consideró que los niños de entre siete y 12 años entienden que es normal tener miedo y el taller les da la oportunidad de disfrutar de algo hermoso y lúdico a partir de herramientas artísticas que les permiten enfrentarse a sus temores.

“Hemos aprendido que en México los niños tienen alegría, la manera en que quieren ayudar a una niña que ha perdido todo es conmovedor porque encuentran que con su imaginación pueden arreglar su cobija. Ellos creen que son magos y eso nos pone la piel de gallina”, dijo Peter O´Connor.

Las sesiones en las escuelas fueron observadas por adultos entre los que se encontraban maestros, pintores, cantantes de ópera, bailarines de danza clásica y moderna e integrantes del programa Alas y Raíces.

El objetivo, comentó  Caitlin O’Connor, es que Teaspoon of Light (Cucharita de luz)  sea retomado por profesores y artistas para que se lleve a otras escuelas del país que estén interesados en la propuesta.

“Nuestra intención es regresar en abril para organizar un simposio en el que participen profesores o personas que han utilizado el taller para que compartan sus experiencias y nos permitan descubrir otras maneras en que se puede impartir, dependiendo del contexto”.

Por su parte, la coordinadora nacional de Desarrollo Cultural Infantil-Alas y Raíces, Susana Ríos Szalay, señaló que se buscará la manera de que el programa utilice la metodología que propone dicho taller para que llegue a otros lugares de la República Mexicana  y se adapte a diferentes circunstancias.

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