El Filósofo de Güémez: Invasión de Propiedad

Por Ramón Durón Ruíz (†)

La joven y voluptuosa mujer del pueblo duchaba su sensual carnalidad en el lecho del río, al mismo tiempo que el joven camionero lavaba su tracto-camión; en un descuido sus miradas se entrecruzaron y ambos quedaron atrapados por Cupido. A los pocos minutos él charlaba amablemente con ella, al terminar de asear su camión, como ya la tarde languidecía, ofreció llevarla a su casa.

En el camino las feromonas se excitaron y entraron los dos cuerpos en un concupiscente encuentro que los llevó a bajar del camión y acostarse en el zacate; en tórrido romance estaban cuando oyeron el crujir de una rama, ambos voltearon al unísono la mirada, era doña Cantaleta, que se regocijaba con la pasión que ambos cuerpos ofrecían.

Él, sacó de los pantalones que estaban a un lado un billete de $ 200.00, se lo entregó a la mujer y le dijo:

Tú sabes que es una gratificación, pa’ que no digas nada a nadie.

A la siguiente semana volvió el camionero y encontró nuevamente a la joven luciendo su torneado cuerpo en la orilla de las argentinas aguas del río, se volvieron a entrecruzar las miradas en el preciso instante en que llegó doña Cantaleta y le dijo al camionero:

Mira mijito, toma los $ 200.00 que me diste… ¡¡que ya me anda pa’ contar el chisme!!

Parece que a mí me pasa lo mismo: ya me anda por contarles lo que las abuelas de Güémez me enseñan, que es importante que experimentemos a armonizar la vida terrenal con la espiritual, aprenderás “que andar solo no es soledad”, y que lo que tus ojos ven no es lo que en realidad existe, sino en lo que tu alma anida.

Ellas dicen que en esta vida, si llegamos con dos manos es porque una es para recibir y la otra para dar, pero la mano que da es dos veces bendita, porque cuanto más da… más llega a tu vida.

Bien decía Shakespeare que “estamos hechos de la misma materia que los sueños”, HOY es tiempo de que eches a volar tu corazón, permítete correr riesgos, no pongas límites a tu imaginación y construye sueños tan grandes como el cielo, pero no olvides tener el privilegio de gozar el HOY a plenitud, ahí se centra el milagro de la vida, que te lleva a evitar muros de odio y construir siempre puentes de amor.

Las abuelas te invitan a que escuches la voz del corazón, es el mejor camino para ir mar adentro y despertar tu potencialidad, elevando la autoestima, llenándote de una energía vital que elimina culpas y resentimientos, que hace a un lado el papel de víctima, aprovechando minuto a minuto para entender que vestir bien, comer mejor y gozar de los bienes materiales, es parte de la vida… pero no la razón para vivir.

El secreto es que nunca te espante lo nuevo, aprendiendo a aprovechar cada minuto para crecer físicamente, para amar y evolucionar espiritualmente, esto te conducirá al encuentro con la tarea de ser feliz.

Ser feliz es entender que las cosas más trascendentes de la vida, son las más sencillas y te lleva a hacer de tu vida diaria, de tu cuerpo, de tu familia, de tu trabajo, no una pesada carga a lo largo del camino, sino una autorrealización plena.

Las abuelas –que reconocen la fragilidad de la vida– te invitan a orar amorosamente para conectarte con la divinidad, actitud que ayuda a conocer el poder que tienes, renovando tus fuerzas, tirando lastre, sacando a flote tus dones y a encontrar milagros… donde había un páramo lleno de problemas.

Entiende que tu cuerpo es sólo el recinto temporal para que tu alma evolucione y alcance su destino. Cuando vives tu vida con pasión y haces tú tarea con amor, te haces amigo de ti mismo, el reconocimiento llega solo, aprendes a contemplar lo divino que hay en lo humano, se llena tu vida de alegría que le da una inigualable policromía a tu existencia, que te ayuda a vislumbrar que tu espacio está lleno de pequeños milagros, aprendiendo a reconocerlos y transitar con el corazón enamorado.

Recuerda sonreír siempre, la vida está llena de bendiciones y una sonrisa hace más agradable el camino, y una sonrisa es precisamente lo que sacas día con día de La Agenda 2018 de El Filósofo de Güémez, que se ha convertido en un excelente regalo para éstas fechas y que ya está a la venta en el Tel. (01)834 3144631. En ella encontrará reflexiones espirituales y obviamente el tema del humor en donde el Filósofo dice:

 “Cada cuarto de hora… tengo 15 minutos de pendejez”

“El 87% de los mexicanos sufren de dolor de espalda… el resto no tiene computadora”

“Filósofo: ¿Por qué llora una mujer? El 1% de felicidad, el 1% de tristeza… el 98% sepa la tiznada”

Concluyo como siempre con humor mi comentario: “Dos campesinos de Güémez caminaban por un lado de la carretera, volviendo de la labor donde habían dejado pintado el semblante en la faena, cuando un abogado, que venía borracho y a toda velocidad, los atropelló.

Uno de ellos atravesó el parabrisas y maltrecho cayó dentro del coche del abogado y el otro salió volando como a unos 20 metros del lugar del accidente.

Tres meses después, al salir del hospital, acusados por el abogado, inmediatamente fueron a la cárcel. Los cargos: Uno por invasión de propiedad privada, el otro… ¡POR HUIR DEL LUGAR DEL ACCIDENTE!”

filosofo2006@prodigy.net.mx

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