Los mexiquitas lo lograron: ¡han dejado un país en alto riesgo!

Ante la inminencia de su despido electoral, los mexiquitas mandan decir a través de sus mensajeros de conveniencia que no se explican por qué se les ha perdido la confianza.‎ Que la gente no les aplaude. Arguyen con rencor, mañosamente escondido, que este país no merece sus esfuerzos, que no los valora en su justa dimensión.

Por más que el Guamúchil Party –secta encargada de mandar los boletines y repartir los gruesos cochupos y las maletas de convencimiento cerebral en Los Pinos, aparte de pagar las enormes facturas de decenas de miles de millones de pesos y dólares por servicios radioeléctricos de medios a modo– se juega el físico repitiendo las zarandajas de querer capitalizar lo bueno, nadie muerde el trapo en el auditorio antes cautivo.

Lo que no quieren aceptar públicamente es que no sólo se les ha perdido la confianza, sino se les teme por andar tras nuestras pertenencias. Al rato no va a haber quién les de la mano, por el temor de que le mochen los anillos, las pulseras, los relojes y… ¡hasta los dedos!‎ Vivimos en el síndrome del mochaorejas. La medición internacional del riesgo país es contundente.

Indeseables, quienes gobiernan esto que aún llamamos país

México vive en un riesgo país evidente.‎ Los mexiquitas han logrado el sueño imposible para muchos gobiernitos de pacotilla que hemos padecido los últimos cincuenta años: llevar al país a la ruina del crédito, de la credibilidad, de la ingobernabilidad, de la pérdida del honor y la dignidad, de la confianza internacional, como si se tratara de un teporocho apestado.

Tiene muchos años que el país no recibe una línea de crédito importante que proceda de otro lugar que no sean los cubiles de los financieros neoyorquinos, que ubican las tasas de interés muy altas para México, las que necesita un país en la cuarta pregunta que saben sólo va a pagar los intereses de por vida. De eso viven los banqueros. Para nadie es un secreto.

Y es que el concepto de riesgo país implica lo que nosotros no tratamos de ocultar a los gobernados, la pesadilla económica y social que no quieren que se sepa, el nivel de descomposición que envuelve esto que aún llamamos Estado y Nación, el grado al que los gobernantes son juzgados en todas latitudes como indeseables.

Nuestros migrantes, quienes aportan mes a mes para los frijoles

El índice que mide el riesgo país de México, repiten los loros financieros, se reporta en 181 puntos base, pese a las renegociaciones del acuerdo comercial, al comunicado de política monetaria de la Fed y a los terremotos de septiembre. ¡Sí, chucha!

Pero no pueden esconder tanto la piedra y deben deslizar por ahí que “México ha sido uno de los países en América Latina que más ha acrecentado sus niveles de riesgo país, debido a que mantiene una posición relativa favorable con las economías más grandes de la región”. En cristiano, que quienes lo miden son los mismos que nos tienen agarrados del cogote y que nos exprimen hasta los jugos renales.

Si lo bueno tuviera que contarse, sería prolijo decir que los mexicanos tenemos que hacernos cruces cada fin de mes para esperar la buena voluntad de los transterrados, nuestros paisanos desplazados, que deben aportar la cuota para que haya para los frijoles.

Las remesas líquidas a México por 25 mil millones de dólares

Nuestra gran migración por la necesidad imperiosa de no sólo subsistir capoteando las embestidas de la Border Patrol y del lenguaraz anaranjado, narcisista, racista y misógino y sus alguaciles de su voto duro, sino corrigen, con su talento productivo, las distorsiones estructurales del mercado de los Estados Unidos.

Los mexiquitas en el poder nylon los han forzado a imponerse como misión humanitaria el generoso envío de sus remesas líquidas a México y sus familias empobrecidas por valor de 25 mil millones de dólares anuales, una cantidad cinco veces mayor al presupuesto disponible del gobierno de Atracomulco para las actividades de sobrevivencia.

Equivalente también a la octava parte del zarpazo que Videgaray le descerrajó al erario para secar la economía y depositar el dinero en los paraísos fiscales y las bóvedas secretas del exterior para retacar el disponible necesario para su campaña electoral del miedo y la fantasía guajira.

Las remesas de los sufridos migrantes que, ha revelado la Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de El Guasón Meade Kuribreña traslada a “cuentas no autorizadas” por la enorme vergüenza, por el reconocimiento de fracaso que implica.

Cuentas autorizadas que los mexiquitas separan de las cuentas nacionales sólo porque andan como locos atrás de los envíos humanitarios de los migrantes para saber por dónde pueden llevarles a través del fisco, desfondado.

México ya no existiría sin las remesas y sin el dinero del narco

Los mandarines no se conforman con saber que, si no fuera por los envíos de remesas que mes con mes refrescan un sistema económico cansado y exprimido por tanto mercenario local, más el circulante proveniente del narcotráfico y de todas las incrementadas exponencialmente actividades ilícitas, México no existiría más.

Todavía se dan el lujo de presumir que los negociadores gabachos del TLCAN y los financieros al servicio del banco de la Reserva Federal estadunidense ubican el riesgo país a media tabla. Desde luego, las razones obedecen a otras muy distintas al nivel de seguridad y competitividad que tiene al país postrado y siempre decadente.

‎La actividad del trasiego y sus empleados en actividades conexas y similares del lavado de dinero‎ e inversiones en los sectores comercial y de servicios han logrado, aunque no quieran reconocerlo, la subsistencia lastimera del país.

Sin esas fuerzas informales y al margen de las leyes, México sería un desierto desolado y yermo donde no podrían sobrevivir ni los saraguatos, ni los sahuaros en los que nos recargamos con todo y jorongo para que nos retraten los turistas, cada vez más avergonzados de relatar nuestras miserias.

México, país quebrado y succionado por sus dizque mejores hijos

Ante esta realidad nacional emerge con lógica implacable la pregunta clave de los habitantes de este cuerno de la abundancia –¿o abundancia de los cuernos?–, ¿quiénes son los verdaderos flagelos del país, los narcos, que brindan empleo a ‎halcones, madrinas, mensajeros que son empleados de ellos pero que nos exprimen sin tregua, o los improvisados y ambiciosos fruncionarios que se hinchan de sus comi$iones?

‎No nos hagamos cómo el tío Lolo. La definición internacional del riesgo país implica la precisión de que, cuanto más se deba, más alta será la prima de riesgo y más alto será el tipo de interés de la deuda. Es la rentabilidad que exigen los prestamistas para comprar la deuda soberana en comparación con la que exigen a otros países.

Lo demás es querer hacerse como que la Virgen nos habla. México es un país quebrado y succionado por sus dizque mejores hijos y peores verdugos que pudieron encontrarse en un mercado desconfiado y agresivo. Jamás las condiciones de un crédito han sido impuestas por el que pide dinero para subsistir.

Sufrimos la violencia desatada por el sólo interés del dinero

El riesgo país mexicano es peligroso. Somos un país al que le han perdido la confianza sus migrantes desplazados, sus prestamistas, sus jóvenes y sus habitantes que sufren en carne propia una violencia desatada por el sólo interés de ganar cada día más dinero para los bolsillos de sus fruncionarios de todos niveles, empezando por quién osa llamarse Presidente de la República.

¿Cómo ‎debe medirse el riesgo país cuando los fruncionarios federales y fuerzas armadas impiden a toda costa que los voluntarios del terremoto recojan sus equipos de rescate, palas, picos, cascos, botas, que donaron con su dinero?

Es un asco, pero es la verdad.

¿Usted qué haría?, pregunta el felón que ha inaugurado la medición internacional de riesgo para el mundo, Enrique Peña Nieto.

Índice Flamígero: Tiene razón EPN. No le echemos la culpa de todo a la corrupción, así en genérico. Hagamos responsable del caos en el que está sumido el país a su corrupción. Desde el fraudulento método empleado por él y los suyos para acceder al cargo político más importante del país –léase: compra de votos– hasta los muchos negocios en los que participan y que le dejan ricos dividendos un día sí y otro también.

Y si de corrupción se trata, ésta no hace distingos, porque las tragedias ocurridas en la Delegación Benito Juárez de la CDMX no son mera casualidad.

La corrupción que impera en esa Delegación es indignante. Para muestra, un botón: desde el año 2014 se vienen realizando trabajos de construcción en el inmueble de Providencia 1533, colonia Del Valle, al cual pasan materiales desde el predio 1535, ambos propiedad de la Sra.

señora Mayté Regina Velasco Noval, que está conexo, aun a pesar de haberle impuesto sellos de suspensión y de clausura por parte del INVEADF en el referido predio 1533. Desde el 11 de julio del 2017, la Segunda Sala del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México emitió resolución de suspensión con efectos restitutorios, en relación con el inmueble de Providencia 1533, para que se abstengan de continuar con el proyecto de construcción, hasta en tanto se dicte sentencia en tal asunto.

Fechada el 31 de agosto del 2017, la Segunda Sala del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México emitió resolución en la que estima procedente la queja presentada por el actor del proceso por incumplimiento de la suspensión, amonestando al Delegado en Benito Juárez, Christian Damián Von Roehrich de la Isla, ordenando el cumplimiento inmediato de la medida en un término no mayor a cinco días y apercibiendo con multa para el caso de reincidencia en el incumplimiento.

A la fecha, el jefe delegacional en Benito Juárez, Von Roehrich de la Isla, no ha cumplido con lo ordenado por la segunda sala ordinaria del referido tribunal en su resolución de fecha 11 de julio de este año, tolerando, y permitiendo, con ello, la violación al estado de suspensión y que se continúen realizando, hasta este momento, ilegales obras de construcción en el inmueble señalado, incumpliendo con ello con sus obligaciones como autoridad y anulando el estado de derecho tan deseado y nunca alcanzado. ¿Qué dice de esto el líder panista Ricardo Anaya?

Me comenta Enrique Castillo González, autor de la muy leída columna Patrulla de Papel, que la salida del alcalde de Chilpancingo Marco Antonio Leyva fue producto de un higadazo del gobernador Héctor Astudillo: pleitos por un terreno, propiedad de un primo de Astudillo, que se rentó para tiradero municipal… ahora opositores a Astudillo esperan use el mismo criterio para que exhiba a los alcaldes de Acapulco y Zihuatanejo… “Mi pronóstico –dice don Enrique– es que no lo va a hacer pues tiene grandes compromisos”. Corrupción, pues. Mientras el estado es un charco de sangre.

Fuente: Francisco Rodríguez/Índice Político

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