Independientes le abren camino al PRI con rumbo al 2018

A pocos días de que termine el registro de candidatos independientes a la presidencia de México, el tablero político dio un giro intempestivo con la renuncia de Margarita Zavala al PAN y la decisión de Emilio Álvarez Icaza de no postularse como candidato independiente a la presidencia de la República.

 Esto sin contar con el registro de otros candidatos independientes como María de Jesús Patricio Martínez, conocida como Marichuy y postulada por el Congreso Nacional Indígena, además del experredista Armando Ríos Piter, y lo que parece ser el inminente registro del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez El Bronco.
 Esto, debido a que la ruptura de Zavala con el PAN, debilitará al Frente Ciudadano (PAN-PRD-MC) y podría restarle varios votos, lo cual dejaría la disputa de la presidencia entre Andrés Manuel López Obrador y el candidato del PRI, que podría ser el secretario de Hacienda, José Antonio Meade (quien tuvo el mismo cargo durante el sexenio del panista Felipe Calderón, actual esposo de Zavala).

“No seré funcional a los intereses y estrategias del PRI y por eso no seré un candidato independiente más”, dijo Álvarez Icaza durante un pronunciamiento público el pasado domingo.

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No seré funcional al PRI.

Es un siempre sí, pero de otra forma: hay organización, agenda y más de 50 candidatxs locales.

Acá carta pública

Un escenario que podría darle posibilidades a Zavala como un plan alterno al candidato del PRI.

“En estos últimos días, dio todo un vuelco el tablero de candidatos independientes para la presidencial en el 2018. Dos eventos inesperados cambiaron el juego: La inminente incorporación de Margarita Zavala a esta liga (tras su renuncia al PAN) y el retiro –anunciado ayer- de Emilio Álvarez Icaza”, escribió la periodista Martha Anaya.

“El movimiento por parte de la esposa de Felipe Calderón ante una muy probable derrota suya a la vista –haiga sido como haiga sido– ante Ricardo Anaya, no sólo juega contra el Presidente del blanquiazul y el famoso Frente Ciudadano (PAN-PRD-MC) sino que la perfila rumbo a las querencias de los calderonistas: José Antonio Meade”, agrega en su columna Alhajero.

De ahí que algunos analistas incluso consideren a Margarita Zavala y a Calderón como “el plan B del PRI”.

“El senador Ernesto Ruffo, quien calificó la renuncia de Margarita como pus de un absceso en Acción Nacional cuya ruptura da gusto tener, ha dicho en voz alta lo que mucho se ha hablado por lo bajo: Margarita y Felipe son la opción B del PRI. Lo de hoy va en consonancia con los acuerdos que en 2006 abrieron las puertas de Los Pinos a Peña Nieto, mediante el ahogamiento de la nunca deseada candidatura panista de Josefina Vázquez Mota”, escribió Julio Hernández en La Jornada.

Un escenario con el que coincide Denise Dresser, quien considera que la compra de votos, la debilidad institucional de los órganos electorales y los acuerdos cupulares entre los grupos cercanos a Calderón y el presidente Enrique Peña Nieto, podrían verse beneficiados ante un debilitamiento del Frente Ciudadano.

“El PRI está feliz. Ya tiene estrategia, mapa de ruta, manual de operaciones para ganar la elección presidencial y quedarse en el poder. Estrenó el sistema operativo en la elección para la gubernatura en el Estado de México y ahora buscará instrumentarlo a nivel nacional. Es una ecuación muy simple: candidato potable + carretadas de dinero + base dura y clientelar + instituciones electorales débiles o cómplices + medios doblegados o comprados + fragmentación de la oposición = triunfo electoral”, escribió la politóloga en Reforma.

“La Operación Restauración avanza, impulsada por un manojo de actores que de manera deliberada o accidental le son funcionales al priismo. Con su actuación o con su omisión contribuyen día con día a la regresión autoritaria y a la permanencia del PRI en Los Pinos. Como Margarita Zavala”, agrega Dresser.

Una opinión que pareciera compartir, hasta cierto punto, el politólogo Jesús Silva-Herzog Márquez, quien en su columna titulada Del extravío panista, plantea que “la renuncia de Margarita Zavala significa, seguramente, el final de su carrera política”.

“¿Por qué se convenció que la única salida digna para ella era renunciar a su partido y volverse candidata independiente? ¿No había opciones responsables y sensatas dentro de su partido? ¿No habría sido más congruente con su biografía y su ideario? Contribuir a la reelección del PRI no parece la más satisfactoria de las jubilaciones”, añade Silva-Herzog, al señalar que la fractura del PAN deja al PRI en un lugar privilegiado en la carrera presidencial.

Pero el PRI podría no ser el único beneficiado de la ruptura al interior del PAN, ya que Morena y Andrés Manuel López Obrador también podrían capitalizar para su beneficio dicha fractura.

“Un rival dividido es música para los oídos de López Obrador y del PRI, con cualquier aspirante pero sobre todo si el presidente Peña termina escogiendo a José Antonio Meade, cuya cercanía con el calderonismo puede ser un imán para este grupo de cepa azul en caso de que la candidatura de Margarita no levante”, señaló por su parte Carlos Loret de Mola en El Universal.

“La pregunta es, cuántos votos le puede quitar Zavala al PAN o, si se concreta, al frente de ese partido con el PRD y MC. Si son muchos, Anaya habría cometido un error garrafal al haber marginado a los calderonistas. Si, en cambio, Margarita se lleva pocos votos y Anaya logra posicionarse como el candidato que le puede ganar a AMLO, el joven político habría demostrado eficacia en su estrategia dura de enfrentarse a grandes pesos de la política. Rumbo a Los Pinos, se habría despachado a Madero, Beltrones, Zavala y Calderón. Sólo le quedaría en el camino nada menos que López Obrador”, agrega Leo Zuckermann en Excélsior.

 

Fuente: The Hufington Post

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