De Frente. La estupidez gobierna Chilpancingo

Por: Miguel Ángel Mata Mata

A la torpeza notable en comprender las cosas o al dicho o hecho propio de un estúpido se le llama estupidez, según la definición de la Real Academia Española.

Cuando la hallamos entre los políticos, es necesario recurrir a la versión marxista (Groucho):

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Desde un tiempo mayor a doce meses, Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, ha sido considerada el peor lugar para vivir y se encuentra en los primeros lugares de violencia a escala nacional porque bandas criminales operan impunemente.

Quien debiera hacer algo, el presidente municipal, Marco Leyva, sencillamente se encoge de hombros, sale de compras a la ciudad de México. Deja pasar, deja hacer.

Al reclamo sentido de los capitalinos, Marco entrega patrullas y equipo a elementos municipales y lanza épica frase: “Podremos abarcar más colonias de la ciudad”.

Los secuestros siguen. Los homicidios crecen. Negocios cierran sus puertas. El miedo parece el destino de quienes viven en la capital del estado.

Las patrullas y el equipo que Marco ha entregado desde el 9 de febrero de este año sí han abarcado un mayor número de colonias. Pero el miedo sigue. El éxodo de capitalinos también.

Notablemente el alcalde de Chilpancingo no parece comprender lo que sucede en su entorno. ¿Cómo fue que la Real Academia define a quién notablemente no comprende las cosas?

Hay frases estúpidas dichas por famosos. Por ejemplo: “Creo que el matrimonio homosexual es algo que debería darse entre el hombre y la mujer”, dicha por quien fue gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. O la que ha dicho George W. Bush: “Un número bajo de votantes es indicativo de que menos personas están yendo a votar”.

Al peor lugar para vivir, Chilpancingo, habría que agregar que es el lugar mayormente sucio. Otra vez, la poca comprensión de su entorno ha evidenciado la torpeza del presidente municipal.

La ciudad se ha inundado de basura por la falta de operación y ausencia de imaginación para resolver uno de los servicios básicos en toda ciudad: la limpia.

En esa ciudad existe una singularidad que no hay en otras. Diario, por la mañana, camionetitas, con una bocina al frente, recorren sus angostas calles y al grito de “La basura, Jefa”, han limpiado históricamente la ciudad. Ya no lo hacen.

El alcalde ha tenido un pleito con ellos y han callado sus bocinas, al tiempo que los ciudadanos sacan a la vía pública sus desechos orgánicos e inorgánicos. Las montañas de bolsas negras han sido despedazadas por perros callejeros y de pronto, un muladar en cada esquina, Marco nos dio.

¿Qué ha hecho el alcalde que no comprende su entorno? Ha lanzado otra frase épica: “Se trata de Antonio Gaspar y el PRD: ellos son los que han llenado de basura la ciudad”.

¿Es en serio? ¿Toño Gaspar y el PRD son capaces de ensuciar una ciudad como Chilpancingo? Habría que temerles. Si han sido capaces de movilizar toneladas de basura habría que imaginar cuántos votos podrían llevar a las urnas.

La frase de Marco Leyva nos recuerda otra perla. Ésta dicha por un presidente de México en funciones. “El 75% de los hogares de México tienen una lavadora, y no de dos patas o de dos piernas, una lavadora metálica”: Vicente Fox en 2006.

¿Cómo es que se dice al dicho o hecho de un estúpido? Por ejemplo, el de Don King, el promotor de boxeo: “Habla inglés, castellano y además es bilingüe”, es un monumento a la estupidez.

¿Cómo es que el alcalde de Chilpancingo, quien notablemente no comprende las cosas, llegó a convertirse en presidente municipal?

El cargo se lo debe al ex alcalde, Mario Moreno Arcos, quien quiso heredar el cargo a su hermano Ricardo, pero lo pararon. Su segunda propuesta fue éste joven que parecía promesa, pero… en tanto se vio como jefe rompió con su antecesor. ¿Esto es entender las cosas?

Ahora que grupos de abogados, médicos, comerciantes y amas de casa han comenzado a reunirse para pedir a los diputados locales la revocación del mandato de Marco, éste se ha ido de comprar a Liverpool Insurgentes Sur, en la Ciudad de México.

¿Comprende Marco las cosas? Evidente es que no. No son los partidos políticos los que han ensuciado su ciudad. No son los políticos, quienes la han convertido en el peor lugar del país para vivir. Es la estupidez de quienes gobiernan Chilpancingo.

¿Es necesario que Marco Leyva deje la presidencia municipal de Chilpancingo? ¿Comprende lo que sucede? ¿Sus justificaciones corresponden a la realidad?

Encarrilados con frases estúpidas podemos recordar, para responder a ésta ingente necesidad de los chilpancinguenses, otro par: “como puede que sí, puede que no, pero lo más seguro es que quien sabe”, según Cantinflas.

O la sentencia histórica de Luis Echeverría Álvarez: “Ni nos perjudica, ni nos beneficia, sino todo lo contrario”.

La estupidez, según la definición de la Real Academia Española, pareciera que gobierna en la capital de Guerrero, Chilpancingo.

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