Inauguran la muestra Voces de barro, En el Museo Nacional de Antropología

Inauguran la muestra Voces de barro que reúne las visiones de las cosmogonías de las antiguas culturas de México

La exposición se presenta en el marco de la cátedra binacional en honor al arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, preparada por la Universidad de Harvard y el David Rockefeller Center for Latin American Studies

Bajo la curaduría de Eduardo Matos Moctezuma, la exposición Voces de barro fue inaugurada la noche del martes 3 de octubre en el Museo Nacional de Antropología, en el marco de la cátedra binacional en honor al arqueólogo, organizada por la Universidad de Harvard y el David Rockefeller Center for Latin American Studies.

La muestra está conformada por nueve piezas que muestran el alto nivel estético, simbólico y artesanal que alcanzaron las culturas precolombinas asentadas en México y que en opinión de Eduardo Matos Moctezuma, representan diversos lenguajes de los antepasados que se abren camino en el tiempo para transmitirnos su mensaje en la modernidad.

El arqueólogo cortó el listón inaugural acompañado por Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología, y afirmó que esta exposición da cuenta de cómo diversas culturas se expresaron a través del barro para plasmar sus creencias y cosmogonías mostrando dioses, mujeres, hombres, animales o plantas, dando con su creatividad un soplo de vida a lo inerte.

Refirió que el poder de transformar el barro húmedo en una materia dura y perdurable fue un proceso que los pobladores del México precolombino tuvieron que aprender durante varios siglos y para ello el fuego desempeñó un papel vital como elemento transformador.

“Esta exposición nos muestra nueve figuras excepcionales del mundo antiguo. Están divididas en dos grupos, las que se relacionaron con la vida y las que nos dicen algo de la muerte. Pero en medio se encuentra el Dios Viejo y del Fuego que representa el centro del universo”

Durante el recorrido inaugural, el público pudo apreciar piezas como el referido Dios Viejo y del Fuego de la cultura totonaca, cuyos antecedentes provienen de Cuicuilco, pero tiene también una de sus representaciones más importantes en la Costa del Golfo. La figura se muestra como un anciano encorvado que sostiene un brasero que representa el símbolo de Dios.

Igualmente se presenta la escultura Mujer, de Nayarit, hallada en Las Cebollas, Acaponeta, al igual que la cabeza del dios Tláloc, encontrado en el área de Tehuacán, Puebla, y que en opinión de Matos Moctezuma, guardaba como muchas deidades un lado positivo y otro negativo, pues por un lado podía brindar el agua para la cosecha, pero por el otro podía negar la lluvia al hombre trayendo la sequía.

Destaca asimismo la pieza Guerrero águila, de la cultura Mexica, de aproximadamente 1481 después de Cristo, así como el Felino, de la cultura zapoteca, perteneciente al protoclásico de Monte Albán II.

Mención aparte merece la escultura El Sol maya, del periodo clásico, de Palenque, Chiapas, que en opinión del curador es una pieza muy peculiar al haber sido plasmado el rostro solar con toda clase de atributos y adornos que culminan e la parte alta con un tocado de ave.

En la exposición se incluye la pieza el Hombre murciélago, deidad que según el mito muerde el clítoris de la diosa Xochiquetzal y con su sangrado comienza el ciclo femenino de la vida y la muerte.

Se exhibe la pieza del dios Mictlantecuhtli o Señor del Inframundo, quien recibía a las almas que llegaban al nivel más profundo, el noveno, y que tenían que emprender un viaje de cuatro años por el inframundo para encontrarse finalmente con él.

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