De la pertenencia… Por: Rodrigo Juárez Ortiz

 

El término nos evoca la acción de pertenecer, de ser parte de algo y en la especie el sentido de patria o patriotismo, se ve reflejado en ello.

En este sentido el mes de Septiembre se ha llamado el Mes de la Patria por los varios eventos que se han dado en la historia de nuestro país, de carácter trascendental,  a través de los años.

Así, un día como hoy, 14 de Septiembre pero de 1813, en la ciudad de Chilpancingo, en el actual estado de Guerrero se iniciaron los trabajos del Primer Congreso de Anáhuac convocado por el gran personaje de nuestra historia y uno de sus auténticos próceres Don José María Morelos y Pavón, según consta en el Acta de la sesión de apertura y en donde él presentó el documento Sentimientos de la Nación, leído por su secretario José María Rozainz en el cual sienta los pródromos de la estructuración jurídico-política de nuestra gran Nación.

Recordemos que Morelos tenía en una gran estima al Congreso, por el alto significado que tenía al ser el forjador de la legislación con la cual se iba a dirigir al nuevo país  que se tenía en ciernes y lo cuidaba como si fuera la niña de sus ojos. Lamentablemente las  sucesivas derrotas tenidas en Valladolid el 23 de Diciembre de 1813 y en Puruarán el 5 de Enero de 1814, colocaron al Congreso en Apatzingán en donde el 22 de Octubre de 1814 se logró la creación del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, primera Constitución de nuestro país pero que al no ser vigente en toda la nación y solo en el territorio dominado por los insurgentes, no se le ha dado el carácter de ser la primogénita.

De ahí ya sabemos el resto, pues a las derrotas siguieron las desavenencias, la dispersión, culminando con la disolución del Congreso ordenada por el General Manuel Mier y Terán el 15 de Diciembre de 1815, en Tehuacán, Puebla, poco después de la malhadada captura del prócer Morelos el 5 de Noviembre de ese año.

Sin embargo, los esfuerzos y luchas de todos los héroes que nos hicieron el legado de una Patria libre y soberana, no fueron en vano y ahora les agradecemos con fervor y patriotismo su entrega incondicional a la causa libertaria.

Y un día como ayer, 13 de Septiembre pero de 1847, se libró una heroica batalla conocida en la historia como la Batalla de Chapultepec, en donde un ejército gringo, tremendamente mayoritario ( se dice de cerca de 8 mil elementos) culminó su invasión a nuestro país derrotando a los defensores de ese último bastión de nuestra resistencia, después de haber vencido a nuestras tropas en las batallas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey.

Dato importante es que en esa batalla de Chapultepec, se trataba de la toma del Castillo que entonces era la sede del Colegio Militar, integrada la defensa con 50 alumnos ( hay quien dice eran 46) y otros datos nos reportan que los defensores, bajo el mando de Nicolás Bravo, héroe de la Independencia, eran 200 cadetes y 632 soldados del Batallón de San Blas reunido ahí, después de las citadas derrotas anteriores. El director del colegio era el General Mariano Monterde el cual había instado a los alumnos a retirarse a sus casas pues el lugar iba a ser tomado como defensa, pero en especial 5 cadetes y un oficial, todos ellos entre los 13 y los 18 y 20 años decidieron quedarse y los cuales combatieron con bravura, con honor y dignidad, como Juan Escutia quien para no ver mancillada por el gringo invasor nuestra bandera, se envolvió en ella y se arrojó al vacío. Se dice que cuando los gringos al mando de Winfield Scott vieron los cadáveres de los defensores dijeron, pero si son unos niños, por lo cual se acuñó la expresión de los Niños Héroes.

La amarga derrota culminó el 2 de Febrero de 1848 con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado en la sacristía de la Basílica de Guadalupe ( hay quien dice que fue en Querétaro) con la consabida pérdida de mas de la mitad de nuestro territorio, aceptando las fronteras actuales con el compromiso de los gringos de pagar por ese territorio 15 millones de pesos. Grave agravio a nuestra nación, sin embargo no debemos olvidar estas gestas heroicas que nos deben unir, como mexicanos, con ese profundo sentido de pertenencia a este gran país. O usted, patriota lector, ¿Qué opina?

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