Contexto Político: PRI, a un paso de perder Chilpancingo

Por Efraín Flores Iglesias

 

Perder Chilpancingo en 2018, le aterra al PRI. Y sus dirigentes ya no saben qué hacer. Todavía fincan su esperanza en que los capitalinos les darán otra oportunidad.

“Chilpancingo es y seguirá siendo priista”, es lo que a los cuatro vientos gritan confiados algunos priistas “de renombre”. No olvidemos que en el año 2000 decían que nunca se irían de Los Pinos, y se fueron. Lo mismo ocurrió en 2005, año en que se inauguró la alternancia en Guerrero.

“Confiar es bueno, pero no confiar es mejor”, recomendó un día el actor Mario Almada. Y tal parece que no lo han entendido algunos dirigentes del PRI, ya que creen que Enrique Peña Nieto les volverá a conceder un triunfo en la entidad.

Lamentablemente Peña Nieto ha sido un pésimo presidente de la República. La corrupción en su gobierno ha sido el pan de cada día. Ni su esposa Angélica Rivera se ha salvado.

De 2015 a la fecha, el tricolor ha perdido terreno ante sus opositores del PAN, PRD y Morena. Y, lo peor de todo, no figura con ninguno de sus cuadros para competir por la Presidencia de la República en 2018. La verdadera competencia es entre Andrés Manuel López Obrador y el Frente Ciudadano por México (PAN-PRD-MC).

En Guerrero gobierna actualmente Héctor Astudillo Flores, quien recuperó en 2015 el poder para su partido: el PRI.

Su trabajo está a la vista de todos: hay gobernabilidad en la entidad, ejecución de importantes obras, fomento al turismo y apoyo decidido a los diversos sectores sociales.

El mandatario estatal está dando resultados positivos para sus gobernados y dando la cara por el PRI. Y es algo que no entienden algunos alcaldes de su partido, pues se han echado a la hamaca en espera de que el gobernador les resuelva sus problemas.

Si bien es cierto, Astudillo ha sido presidente municipal de Chilpancingo en tres ocasiones (uno como interino y dos por la vía del voto popular), pero eso no implica que el PRI pueda perder en 2018. Y todo por el pésimo gobierno de Marco Antonio Leyva (MAL), quien constantemente es criticado por amplios sectores del municipio.

El propio MAL ha reconocido que el PRI puede perder Chilpancingo el próximo año y que “no será solamente culpa de él”, sino también de los demás ediles priistas que integran el Cabildo y de los diputados emanados de su partido.

“Es mi responsabilidad ser alcalde, pero los ciudadanos también eligieron (en 2015) a diputados, regidores, síndicos, para actuar juntos; una distribución de las responsabilidades para que luego no culpen sólo al alcalde”, advirtió. (Agencia de Noticias IRZA/20-VI-2017).

Y eso no es todo, MAL anticipó que sus compañeros de partido sufrirán las consecuencias si le siguen “dinamitando constantemente” la administración.

Los chilpancingueños tienen una mala percepción del alcalde MAL, ya que son ellos los que padecen de la mala calidad de servicios públicos (agua potable, drenaje, alumbrado público, recolección de basura y seguridad pública).

Además, el pasado 16 de junio, el Gabinete de Comunicación Estratégica dio a conocer una encuesta que coloca a Chilpancingo como una de las peores ciudades para vivir y con la menor calidad de vida.

El PRI, en lugar de protestar por el mal desempeño de su alcalde, tiene la esperanza fundada en que volverá a ganar Chilpancingo con uno de sus seis legisladores o un prospecto palomeado desde el centro del país.

Si Leyva Mena hiciera un buen gobierno, el PRI tendría la posibilidad de repetir en la Presidencia Municipal. Lamentablemente no es así.

Y, lo peor de todo, la capital de estado se ha vuelto en los últimos meses en zona de guerra por la disputa que sostienen dos grupos antagónicos de la delincuencia organizada.

Los ciudadanos viven en total zozobra y han dejado la vida nocturna para no ser víctimas de los criminales que operan impunemente en las avenidas y calles de la ciudad.

En lugar de confiarse, los priistas deberían enfocar sus baterías en exigirle cuentas claras a Marco Antonio Leyva, ya que ha sido señalado de cometer actos irregulares en su gestión como alcalde.

Es muy probable que una amplia alianza de partidos y organizaciones sociales se alce con el triunfo en 2018 en Chilpancingo. El Frente Ciudadano por México (PAN-PRD-MC) tiene esa gran oportunidad, siempre y cuando postule a un candidato que sea competitivo en las urnas.

Y si de perfiles se trata, el PRD no debe pensarlo mucho. Antonio Gaspar Beltrán es el mejor prospecto que tiene para ganar por vez primera la elección de Presidente Municipal en Chilpancingo.

ENTRE OTRAS COSAS… Con la novedad de que en Morena los candidatos a cargos de elección popular los eligen por dos métodos “democráticos”: dedido purificador y tómbola. ¡Qué ingenio de cab…ritos! ¡Zas!

Comentarios: E-mail: efrain_flores_iglesias@hotmail.com; Facebook: Efraín Flores Iglesias; Twitter: @efiglesias

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