Contexto Político: Violencia, iglesia y autoridades

Por Efraín Flores Iglesias

Luego de estrenarse como arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González ofreció en su primera conferencia de prensa mediar entre el gobierno y el crimen organizado, con el único objetivo de “mantener la paz en el estado de Guerrero”.

La propuesta no es mala, ya que la mayoría de los ciudadanos piden a gritos que la narcoviolencia cese en los 81 municipios de la entidad suriana.

Y no es el único prelado religioso que propone mediar entre el gobierno y criminales.

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, ha insistido en ello. Es más, el pasado 27 de marzo, en entrevista con Denise Maerker para Radio Fórmula, reveló que se reunió con jefes criminales para evitar que asesinaran a un sacerdote amenazado de muerte.

“Al ver que habían amenazado a algunos sacerdotes, incluso unos de manera muy grave, me di a la tarea de ir viendo a estas personas y dialogar con ellas, explicándoles que no… por ejemplo, a un sacerdote me lo amenazaron de muerte, (y les dije) que con esa muerte no podíamos arreglar nada”, dijo.

Guerrero, es considerado el estado líder en producción de amapola y en el que más grupos del crimen organizado se disputan el control de territorios (plazas).

Tal vez el obispo Rangel y el arzobispo González tienen la mejor intensión de pacificar al estado y fomentar el diálogo y la tolerancia, pero no corresponde a ellos solucionar el problema, sino a las autoridades.

Y la violencia no es de ahora. Viene de tiempo atrás y es producto de la pérdida de valores familiares y la corrupción que impera en las instituciones públicas.

Es algo que parece no tener fin, a pesar de que las actuales autoridades tienen la voluntad para combatir ese terrible cáncer que ha cobrado miles de vidas, no sólo en Guerrero, sino en todo el país.

En lugar de invertir en más patrullas, armamento y contratación de policías, las autoridades deben apostarle más a la educación y generar empleos.

Y ojalá los encargados de la procuración de justicia sean más responsables en lo que dicen y hacen, porque no es justo que sigan mintiéndole a la sociedad de que la delincuencia va a la baja, cuando la realidad es otra.

El fiscal Javier Olea Peláez, por ejemplo, debe renunciar por inepto. Y si no lo hace, pues que los integrantes de la LXI Legislatura local se lo exijan.

Recordemos que al estrenarse como titular de la Fiscalía General del Estado, Javier Olea prometió que detendría cuanto antes al prófugo ex alcalde de Tlapa de Comonfort, Willy Reyes Ramos, quien es señalado como el autor intelectual del homicidio del ex diputado federal Moisés Villanueva de la Luz. También prometió dar a conocer y detener a los asesinos de Armando Chavarría Barrera, y darle “pa´ abajo” a Raybel Jacobo de Almonte (a) El Tequilero, peligroso criminal que opera en algunos municipios de la región de Tierra Caliente.

Guerrero merece funcionarios responsables y no lenguaraces ni mitómanos. Es cuanto.

Comentarios: E-mail: efrain_flores_iglesias@hotmail.com; Facebook: Efraín Flores Iglesias; Twitter: @efiglesias

 

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