De lo nefasto… Por Rodrigo Juárez Ortiz

 

 

Múltiples y variados son los temas que nos impactan cotidianamente, sin embargo en esta ocasión haré sendos comentarios sobre uno pasado y otro de estos días, para que no pierdan actualidad.

Un día como el domingo retropróximo 13 de Agosto pero de 1521, cayó la gran Tenochtitlan ( me informaron, los que saben, que en nahuatl no hay acentos ortográficos) ante el embate de un puñado de aventureros españoles, ganapanes y fuera de la ley, apuntalados por miles de pobladores indígenas  ( mayoritariamente tlaxcaltecas) que tenían resentimientos ancestrales en contra de sus dominadores ( los mexicas), los cuales ayudaron sustancialmente  a los conquistadores a vencer y destruir a una de las grandes urbes de Mesoamérica y capital de uno de sus mas grandes imperios, dotada de una gran cultura y civilización acorde con su grado de evolución en su tiempo.

En efecto, recordemos que Cortés, enviado por su tío Diego Velázquez ( autoridad máxima en Cuba), en una expedición hacia las costas , ahora mexicanas, desobedeció tal encomienda toda vez que al saber de una gran ciudad como le describieron los naturales del país que lo informaban, con grandes riquezas como lo comprobó con los obsequios que le enviaba el tlatoani Moctezuma II ( quien lo confundió con Quetzalcoatl dios de quien se esperaba su regreso, decían las profecías),con la esperanza de que se retirara colmado de regalos, en realidad lo que logró fue acrecentar la ambición desmedida, totalmente prosaica  de que estaban imbuidos los conquistadores por obtener riquezas sin límites como lo lograron, ellos y sus descendientes por mas de trescientos años (durante el virreinato y años posteriores, a pesar del logro de la Independencia).

Desde luego que influyeron, además, las armas como los mandobles que blandían con destreza, la pólvora como arma mortal de los cañones, los mosquetes, así como los caballos, animales nunca vistos antes por los nativos ( quienes creían que jinete y animal eran un solo ser) y sus barcos  (grandes como casas, le informaban al tlatoani sus enviados), es decir, toda la tecnología del mundo occidental propia de su época, aunada a la sagacidad, astucia, temeridad y crueldad extrema del posterior marqués del Valle de Oaxaca.

Sin embargo no podemos soslayar el hecho incontrovertible ( que hemos mencionado infinidad de veces) de que la conquista fue el paso de nuestro actual país al mundo de la cultura y civilización occidentales de las cuales abrevamos y a las que pertenecemos en nuestros días.

El otro lamentable tema es el del siniestro atropellamiento de una persona muerta y varios heridos por parte de un extremista de ultra derecha en EUA, pro nazi y supremacista “blanco” quien arremetió con su auto en contra de una manifestación antirracista en Charlottesville, Virginia.

Desde una óptica de lo mas objetiva posible queda claro, una vez mas, que el racismo, la intolerancia, la discriminación ( por cuestión de religión, etnia, origen, condición económica, sexo y otros), forma parte sustancial del pensar, el sentir y el querer de  todavía una parte muy radical del pueblo estadounidense, como lo demuestran cotidianamente la brutalidad policíaca en contra de las minorías raciales, el tratamiento injusto en las cortes judiciales, la explotación inicua de los trabajadores extranjeros ( mexicanos la mayoría), entre otros y es precisamente esta realidad la que usó el “pelos de elote” para su campaña política que lo llevó a obtener la presidencia de ese país y él alimentó el odio hacia las minorías raciales, los indocumentados, y ahora después de 2 días de tan execrable evento se desmarca del ataque de los supremacistas, condena al Ku Klus Klan, los neonazis y supremacistas blancos, cuando después dice que en ambas partes hubo exceso, con lo cual tolera el sectarismo. Me doy. Él avivó la llama de la discriminación. Y esta es una de las consecuencias. Hay estadounidenses buenos, pero también hay gringos muy malos. O usted, ecuánime lector,¿ Qué opina?

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