Del salvajismo… Por: Rodrigo Juárez Ortiz

 

Cuando decimos salvaje, en términos generales y figurativos nos referimos a algo cruel, bárbaro, inhumano. De esta guisa, decir salvajismo nos refiere al modo de ser o de obrar propio de los salvajes, es decir, calidad de salvaje.

Lamentablemente en los tiempos modernos esta actitud de algunos bípedos implumes se refleja de una manera brutal y bárbara, a pesar de los siglos que han pasado para que se adquiera una conciencia plena de la vida y la civilización, en aras de la satisfacción total de las necesidades y sueños de los seres humanos, lo cual es posible lograr siempre y cuando se conserve un clima de paz y tolerancia entre nosotros.

Esto viene a colación porque unos días como el  retropróximo domingo 6 y ayer miércoles 9 de Agosto pero de 1945, la humanidad en general fue víctima del salvajismo perpetrado por los gringos, ya particularizado en contra de la sociedad civil japonesa, al soltar sendas bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente, sin ser propiamente dichas, objetivos de tipo militar.

Los resultados de semejante salvajismo ya los sabemos: la muerte instantánea de 80 mil personas,  entre mujeres y niños ( unos dicen que 150 mil) calcinadas de inmediato y 250 mil ( unos dicen que 100 mil) víctimas de un envenenamiento nuclear en los meses siguientes.  Sin embargo, con el pretexto de terminar pronto la  II Guerra Mundial y de evitar mas muertes, el genocida Truman ordenó la masacre cruel y salvaje en contra de los habitantes de estas dos ciudades con los resultados ampliamente conocidos.

Ya sabemos, ad nauseam, que los bravucones del barrio, los abusivos y peleoneros del planeta, se han dedicado, desde su creación como país, a la guerra como un modus vivendi y un modus operandi.

Se la han pasado (y siguen) creando guerras en todo el planeta, como dice parte de un texto atribuido a Gabriel García Márquez, dirigido a los EUA después de las Torres Gemelas citado por Fco, Fonseca N. en este diario: “ ¿ Cuánta gente ha muerto quemada, mutilada, acribillada, aplastada, desangrada, en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán y una lista interminable ? solo para que tú pudieras seguir gozando de la forma de vida americana. Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo” ( fin de la cita) y todo ello para adueñarse de las materias primas y el control de los “gobiernos”, territorios y pueblos, para darse una vida  (lamentablemente desaprovechada en excesos y caprichos, en abusos y desperdicios) de placer y bienestar para ellos, sostenida precisamente por una economía de guerra, fabricación de armas y sostenimiento de ejércitos cuantiosos nunca antes visto acuartelados en todo el planeta.

Al margen del salvajismo que producen las guerras y toda su cauda de dolor y tragedia, terror y desolación, debemos de ser conscientes de esta siniestra y execrable realidad para que ya no se sigan repitiendo ni fomentando dichas guerras que solo llevan a la desolación y a la muerte, en detrimento de la paz y el bienestar de la humanidad, pero como el ser humano no aprende de las lecciones que le da la vida, ahora están latentes no solo las bravuconadas de los gringos asolando al planeta, ( y quien sabe cómo nos vaya con el pelos de elote) sino que se lanzó a la palestra otro bravucón, también provocativo como el líder de Corea del Norte, poniendo en desequilibrio los intentos de paz del resto de los países.

Ojalá que el acto de la mas siniestra barbarie cometido en Hiroshima y Nagasaki, nos sirva de ejemplo para luchar denodadamente a favor de la paz, valor inconmensurable anhelado por la humanidad entera. Recordemos el apotegma de Juárez. O usted, pacifista lector,¿ Qué opina?

 

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