El Filósofo de Güémez: Duro al fin

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

El Dr. Miguel Ruiz en su maravilloso libro “Los Cuatro Acuerdos”, que es un excelente instructivo para “llegar a dominar el arte de vivir”, dice:

“Honra tus palabras, lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo no te amas. Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces…

Las palabras no son sólo sonidos o símbolos escritos. Son una fuerza; constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida.

¿Eres consciente del poder de las palabras? Debes comprender lo que son y hacen las palabras. Son vibraciones de sonido que tienden a manifestar su equivalente físico. Y del mismo modo que una semilla contiene el potencial de propagar un bosque, una palabra contiene el potencial de enraizarse en tu mente y generar espontáneamente formas de pensamiento de una vibración similar.

Busca el origen y significado de tus palabras favoritas. Haz una lista de ellas y después pregúntate qué es lo que te gusta de su sonido y su significado. Advierte cómo distintas palabras pueden afectar a tus emociones, de qué modo algunas te animan y otras te abaten.

Una vez que seas verdaderamente consciente del poder de las palabras, te resultará más fácil escogerlas con cuidado, hablar con integridad y decir solamente lo que quieres decir.

Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad y la integridad de tus palabras. En lo referente a las palabras, lo semejante atrae a lo semejante.

Utiliza las palabras para compartir tu amor. Cuando eres impecable con tus palabras te sientes bien, eres feliz y estás en paz.

Imagínate que las palabras son como espadas de doble filo. Un filo representa la “verdad” y tiene el poder de crear el sueño del cielo; el otro representa la “mentira” y tiene el poder de crear el sueño del infierno. Imagínate que las palabras son piedras mágicas con el poder de hacer o deshacer un hechizo.”

En la vida hay palabras que son claves, en donde una sola de ellas significa o dice mucho más que mil vocablos. El siguiente es un correo que circula en la red y que por su valor lo comparto con usted apreciado lector:

“La palabra de dos letras más egoísta: YO… Evítalo.

La palabra de tres letras más venenosa: EGO… Elimínalo.

La palabra de cuatro letras más usada: AMOR… Practícalo.

La palabra de cinco letras más rápida: RUMOR… Ignóralo.

La palabra de seis letras más necesaria: PERDÓN… Aplícalo.

La palabra de siete letras más satisfactoria: ORACIÓN… Úsala.

La palabra de ocho letras más agradable: HUMILDAD… Entrénate.

La palabra de nueve letras más esencial: CONFIANZA… Ten Fe.

La palabra de diez letras más amorosa: JESUCRISTO… Síguelo”.

Lo de la palabra me recuerda al matrimonio de Güémez que en plena celebración de sus bodas de oro sostenían una agria discusión, Don Baldiano molesto le grita a su mujer:

–– Cuando mueras te pondré una placa que diga: Aquí yace Blandina: ¡Fría como siempre!

–– ¡¡Ah con que sí!! -responde ella- pues cuando tú mueras te mandaré poner un epitafio que diga: Aquí yace Baldiano… ¡DURO AL FIN!

 

filosofo2006@prodigy.net.mx

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