De cronistas y de historiadores… Por: José Andrés Pérez García

José Andrés Pérez García

                Cronología, proviene del griego Khrónos: relativo al tiempo. Crónica es la relación histórica en orden de los tiempos. Cronista en el diarismo, es el reportero al que se le encarga, ya sea la fuente de sociales, policiaca o política y es la narrativa puntual de un suceso. Y cronista  de una ciudad, es el nombramiento que se otorga a un ciudadano, conozca o no, para el caso es lo mismo al menos en Acapulco de la historia de su entidad. Legalmente el cronista municipal, es  el fedatario de la historia de su pueblo, y por ende, conocedor de la misma…

 Bernal Díaz del Castillo fue el único hispano que narró la crónica de los sucesos históricos, con la fortuna de haber vivido de cerca los acontecimientos que narró. No así Francisco López de Gómora que en los finales de la vida de Hernán Cortés, participando ambos en la guerra en Argel, le narra a López Gómora sus experiencias en la Conquista de México, que se supone, es la crónica dictada por Cortés y ha sido la apología del extremeño y que se publicó primero, antes de la de Bernal Díaz del Castillo.

                Muchos soldados y frailes  escribieron su versión de los hechos, en muchos de los casos solo son actos   justificantes  como constancia para adjudicarse encomiendas y más indígenas para la misma.  Todos ellos, los Conquistadores y frailes hicieran “su propia” vivencia de la Conquista de América, pero a solo dos son los que meritoriamente son reconocidos además como Conquistadores, también como cronistas; por ejemplo, Cristóbal Colón  por lo narrado en su diario de navegación; y en mayor medida a Hernán Cortés por la riqueza narrativa  de sus  Cartas de Relación y un sin número de escritos, se puede considerar a Cortés como el cronista principal de la Conquista de México.

                Los reyes españoles nombraron desde 1493 a personajes de las letras como cronistas del reino: oficialmente fue Francisco Cervantes de Salazar, el primer Cronista de la Nueva España. Pietro Martire d´Anghiera (1459-1526); Gonzalo Fernández de Córdoba (1478-1557),  este fue Cronista mayor de Indias, y gobernador de Cartagena y varios oficios que desempeñó en América;  Antonio Herrera y Tordesillas (1492-1554) con su obra, en la cual abundan imprecisiones, pero es una narrativa muy extensa sacada de los archivos del reino, como todos los cronistas.

                Los frailes describen lo más fiel posible  los efectos de la Conquista entre la población indígena, ellos fueron: Fray Toribio (paredes, su apellido auténtico) de Benavente, escogiendo como apelativo, el nombre de su ciudad natal, y Motolinia fue su seudónimo que significa “el pobre”; Gerónimo de Mendieta; Fray Bernandino de  Sahagún; fray Juan de Torquemada: fray Diego  Durán; fray Bartolomé de las Casas que fue el más incisivo en sus críticas en contra del mal trato provocado por los hispanos, según el fraile  Las Casas, “que despiadadamente, a cada choza de los indígenas le tocó su  sufrimiento”. Además ese despiadado trato,   ocasionó la gran despoblación  de los indígenas en las islas del Caribe y describió el trato inhumano de los ibéricos. Y sin faltar los cronistas indianos, como: Martín Ecatzin indio Tlatelolco, que a partir de 1524, inició a redactar, “Anales históricos de la nación mexicana o Relación de Tlatelolco”; Hernando Alvarado Tezozómoc;  Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Entre otros más.

                En México a raíz que a Salvador Novo, se le nombrara Cronista de la Ciudad de México, en varios municipios del país se retomó la idea, y surgieron nombramientos oficiales como Cronistas de la ciudad, por ejemplo en Acapulco, se nombró a Don Carlos Adame Ríos que a su fallecimiento lo suplió en la Crónica Don Ernesto García Moraga y por último,  Don Enrique Díaz Clavel ocupó ese puesto hasta su recién fallecimiento.

                En Acapulco hubo quienes narraron pasajes de la historia del puerto. Oficialmente no fueron cronistas, pero a ellos se les reconoce el mérito como tales. Narraron  parte de la historia de Acapulco, de sucesos de su época, pero no hubo la atingencia de consignar cronológicamente la narrativa descrita en sus obras, es decir, en ellas poco se menciona el  año y fecha de sucesos consignados.  Entre ellos los más notables, lo fue Don Rosendo Pintos Lacunza; Alejandro Gómez Maganda; Rubén H. Luz; Don José O. Muñuzuri;  Don Manuel López Victoria entre muchos más que han escrito en obras editadas en libros, así como en revistas y periódicos. Hubo varios más, pero sus obras están extraviadas, como  la Hudson, en lo personal, solo he escuchado de la existencia de esa obra, pero nunca  la he encontrado. Y por último, la Historia de la Ciudad y Puerto de  Acapulco, crónica desde 1522 a 1877, compilado por los antecesores de Don Vicente Liquidano y Tavares quién permitió su publicación en el Avisador de la tipográfica Muñuzuri e hijos; en varias ediciones de 1895.

                HISTORIADOR: Es quién realiza indagaciones sobre el pasado de los pueblos. Pesquisa que signifique la extracción en documentos antiguos para descubrir la verdad histórica.  Etimológicamente, investigar proviene del verbo latino “investigo-as-are, que significa seguir la huella, o  la pista de algo oculto. Cicerón señala,  que investigar es: “Investigatum est quod latabat” > que se ha descubierto lo que estaba oculto”<, obvio, mediante  investigación.

 El investigador, recurre a documentos antiguos confiables y de veracidad comprobada y en  libros de igual condición y obtiene de ahí  su crónicas, pero  el resultado de esta deberá de pasar el tamiz del  análisis propio,  considerando el conocimiento adquirido en documentos ya sea histórico o cualquier fondo. Debemos por obligación ser nuestro propio crítico, es decir, ejercer la autocrítica más inflexible, que  seguramente deberá pasar por riguroso tamiz, y  finalmente  en nuestra  obra deberá predominará la verdad histórica.

                No soy historiador,  ni presumo serlo,  para eso se requiere tener amplio conocimiento de toda la historia del país y del mundo antiguo. No soy cronista,  aunque como periodista realicé algunas crónicas; he descubierto mediante años de investigación, terribles inconsistencia sobre historia ya oficializada de Acapulco.

                Soy escritor porque estoy escribiendo mis descubrimientos históricos debido a mi propia investigación de pasajes históricos concretos de Acapulco, y por ende de la historia de los pueblos antiguos mexicanos, y  que confieso,  debido a ello, que a la par de la investigación, estoy conociendo más de la historia antigua de México y de Acapulco, sobre todo, la de Acapulco, que estaba oculta y tergiversada para muchos, pero para  mí, ya no lo está… José Andrés Pérez García.

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