La crucifixión en Cacalotenango; crueldad y pasión

*** Celebra el pueblo taxqueño la procesión y vía crucis más real que en Taxco e Iztapalapa 
 
*** Mujeres y hombres, sin protección alguna participan como encruzados, ánimas y flagelados, siendo azotados a latigazos igual que Jesús y los ladrones 
 

Jonathan Cuevas/API
Reportero

Cacalotenango, Gro. 16 de Abril del 2017. (Síntesis de Guerrero). – En Cacalotenango, Taxco, la penitencia del viernes santo es uno de los castigos más duros para los encruzados, flagelados y las ánimas. “Jesús” y los ladrones son azotados una y otra vez con látigos verdaderos. La sangre brota entre las calles y frente a la antigüa iglesia “La Asunción de María”, patrimonio cultural a punto de derrumbarse.
Aquí, la representación de la crucifixión de cristo es espectacular, pero cruel a la vez.
Los rostros de cientos de visitantes hablan por sí mismos. Algunas personas se adentran tanto en esta celebración, que llegan al grado de reprochar a los “judios” por golpear a Jesús de Nazaret o, a los penitentes por permitir tan fuerte maltrato físico.
Muchos niños lloran o simplemente cierran los ojos y tapan sus oídos con las manos, mientras se acurrucan entre los brazos de sus padres.
Cacalotenango
El poblado se ubica a unos 6 kilómetros de la carretera Iguala-Taxco, cerca de una zona de minas, entre cañadas y montañas totalmente verdes. De fondo, una gigantesca cascada embellece aún más el panorama y, los vestigios son un toque especial que se observan por todos lados, sobre las calles empedradas.
Ubicado a unos 30 minutos (en vehículo) de la cabecera municipal (Taxco), Cacalotenango es un pueblo en el que la celebración de Semana Santa se vive con más fervor y pasión. “Nada le pedimos a Iztapalapa o Taxco”, dicen orgullosos los pobladores.
Al centro se ubica su iglesia principal, “La Asunción de María”, edificada antes de 1825 según las fechas plasmadas en el campanario, aunque en realidad, los pobladores desconocen la fecha exacta en que fue construída, pues creen que la estructura original que se conserva en un 90 por ciento, es mucho más antigüa.
De hecho, en el edificio hay guardadas imágenes y santos desconocidos para los lugareños, y un reloj de sol, hecho a base de piedra. Todo este patrimonio es protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Un kilómetro al noroeste se encuentra la capilla “El Calvario”, también con paredes y techos que datan de los años 80’s. Ahí, una tumba con su cruz de madera flanquea el templo.
Unas 4 mil familias viven en este poblado. En un 90 por ciento practican la religión católica, por lo tanto, son muy devotos a las fiestas religiosas y la más importante se celebra en la “Semana Mayor”, y es una procesión corta, pero más real y dura que en la propia cabecera municipal.
La procesión 
El viernes santo que este año cayó en 14 de Abril, de 5 a 6 mil personas se dan cita en este pueblo cuya celebración es conocida solo en las comunidades que los rodean, pero más atractiva que en cualquier otro sitio de la región.
Primero, al mediodía son capturados los ladrones Dimas, Gestas y Barrabás. Atados, son arreados frente a la iglesia principal entre violentos jaloneos y latigazos que inmediatamente hacen estremeser a los asistentes. Los azotes son tan fuertes que provocan evidente angustia en el rostro de los actores, y más en el del público.
Luego de encerrarlos en una celda improvisada detrás del escenario principal, los judios van en busca Jesús. Se topan con Judas Iscareote y le entregan las monedas de oro, mientras este les señala dónde está el hijo de Dios.
Los centuriones lo capturan con violencia y lo pasean por el pueblo sin golpearlo. Solo atado de pies y manos.
Mientras esto pasa, al centro en el interior de la Iglesia, una imagen de la virgen María recibe a decenas de visitantes que le rezan y piden milagros. Al entrar al templo, del lado izquierdo está recostado un cristo negro (que representa a Jesús Nazareno) al que le colocan montones de flores y monedas como ofrenda.
Cerca de la una de la tarde es presentado Jesús ante Poncio Pilatos, quien, después de lavarse las manos, acepta firmar a petición de los sacerdotes, el decreto de la crucifixión de Cristo y la liberación de Barrabás.
Al tiempo que el actor principal empieza a ser azotado con látigos y se le coloca la corona de espinas; a un costado del escenario, de un árbol se deja caer el cuerpo de Judas que queda colgado y meciéndose de una rama.
Las imágenes son tan reales que angustian y llenan de miedo a las personas ajenas al pueblo. Algunas llegan al llanto, principalmente los niños.
Y es que llega el momento en que, a cada latigazo, la espalda de Jesús empieza a salpicar sangre, o al menos eso parece, porque incluso las paredes del escsenario se manchan de rojo.
Luego, junto a los ladrones es llevado al Calvario, de donde inicia una procesión encabezada por los encruzados, seguida por las ánimas, los flagelados y los condenados a muerte dentro de la escenificación, quienes ya llevan a cuesta su cruz de madera que pesa al menos 25 kilos.
Al frente va una mujer, delgada y joven, descalza, con un velo negro que le cubre el rostro. Lleva entre su espalda y sus brazos extendidos, dos tallos de cactus. Detrás van al menos 8 mujeres más y enseguida vienen hombres y más féminas intercaladas. Algunos cargan enormes bloques de varas con espinas, otros se flagelan y unos más van agachados y encadenados.
Pero a diferencia de Taxco, en este pueblo el recorrido se hace descalzo, entre calles empedradas con algunos tramos de terracería, a plena luz del día y con un grupo de judios que durante el camino los azotan cruelmente con sus látigos.
Las marcas que dejan los lazos o cuerdas de cuero en sus torsos, son reflejo de la brutalidad con que son golpeados. Pero los penitentes son los que deciden cuántos golpes van a recibir y en qué parte del cuerpo.
Al flagelado le escurre la sangre en su espalda y a veces gotea, dejando la marca en el camino. El agachado lleva un cristo de unos 5 kilogramos de peso, entre sus brazos.
Mujeres y hombres penitentes son tratados por igual. Entre las féminas hay de diferentes edades y físicos. Algunas, evidentemente tienen sobrepeso, pero soportan el recorrido de un kilómetro; o al menos este año lo hicieron.
Y detrás de todos los penitentes vienen Jesús, Dimas y Gestas. También son golpeados, aunque por este momento, en menor cantidad.
Los penitentes parecen tambalearse por momentos, pero para ello van flanqueados por dos personas que ayudan por instantes a soportar el peso. Pero a cada paso sus pies se hinchan y el lazo que se atan desde el abdomen, les rosa severamente la piel.
A diferencia de Taxco o Iztapalapa, aquí no llevan ninguna protección. La penitencia se hace a cuerpo limpio.
A su llegada a la Iglesia, rodean la estructura y se adentran en la sacristía. Antes, son interceptados por una anciana que, fuera de la interpretación, les reclaman que no se dejen golpear, y que para la salvación no es necesario lo que hacen. A los judios también les pide no seguir golpeando con tal crueldad a los penitentes.
La crucifixión
En este lugar se hacen dos representaciones de “las tres caídas”; una con las imágenes de Jesús y María que tienen en la iglesia, y otra de forma real, con personajes actuando.
Primero se hace frente al templo, el acto con las dos veneradas imágenes, luego, vuelven a salir Jesús y los ladrones cargando las cruces para dar tres vueltas a la iglesia. En cada una se registrará una caída.
En todo el trayecto, los condenados son golpeados y humillados de forma real. Los latigazos en torso y piernas no cesan hasta que, frente a la capilla se levantan las cruces con los tres crucificados, evidentemente fatigados y con las marcas de los golpes en sus espaldas principalmente.
Pero en el caso de Jesús, su cuerpo se observa totalmente ensangrentado desde la cabeza hasta los pies. El actor muestra dolor, pero sigue totalmente consciente, lo que evidencia que la abundante sangre no es real, igual que los clavos en sus manos que en realidad son horquillas colocadas a presión, simulando la entrada y salida de un clavo.
Permanecen en lo alto, a unos 5 metros sobre el nivel del suelo, cerca de media hora. En ese tiempo los rayos del sol pegan fuerte, pues son las 16:00 horas aproximadamente.
La escenificación o vía crucis termina con la muerte de Jesús, entre una tristeza profunda de los asistentes y un sentimiento real, sobre la crucifixión de Cristo.
Organización
Este evento se prepara desde Enero, según cuenta Rogelio Arellano, presidente actual del Comité Organizador. La celebración data desde hace más de 45 años.
Participan más de cien personas entre penitentes, actores y organizadores. En el caso de la representación de Jesús y los ladrones, se hace un casting no solo entre la gente de Cacalotenango, sino de los pueblos vecinos.
Los penitentes también vienen de comunidades vecinas y algunos son locales. Nadie los obliga; más bien, vienen con una manda (promesa) o para pedir un milagro. Se preparan física y espiritualmente durante tres meses y medio.
La intención de esta representación, cuenta don Rogelio, “siempre ha sido de buena fe para evangelizar, es decir, que no se vea como una cuestión cultural”.
El pueblo se organiza desde meses antes y, las familias que no participan en la organización y desarrollo del acto, cooperan cantidades voluntarias de dinero. El INAH, el Gobierno Estatal y Municipal, casi no intervienen, por lo tanto, se carece de recursos y apoyo oficial. (Agencia Periodística de Investigación)

About the author

Artículos relacionados

JOIN THE DISCUSSION