De Frente. Los viajeros frecuentes del ayuntamiento de Acapulco

 

 

Por: Miguel Ángel Mata  Mata

 

La mañana de hoy apareció una pareja estrangulada en la playa Papagayo. Ayer fueron cuatro ejecutados. Un día antes, en las calles que aún no fraguan, pero ya son destruidas por el ayuntamiento de Acapulco para hacer otras, fue hallado el cuerpo de otro hombre.

Pareciera que las pugnas entre grupos del crimen se acentúan ante la indiferencia de una autoridad municipal ciega que ha declarado a los medios que la violencia en Acapulco está tan solo en la imaginación de los adictos a las redes sociales. Que es tan sólo la percepción de algo macabramente irreal.

En declaraciones recientes a los medios ha sido el gobernador, Héctor Astudillo, quien ha acertado: “las policías municipales poco hacen para ayudar a prevenir la violencia”, ha criticado ante la obtención de resultados de la Fiscalía del Estado de Guerrero y Policías Estatales que han aprehendido a criminales o se han enfrentado a ellos, en muchas regiones del estado, con bajas de ambos bandos.

En Acapulco, esa postura crítica es contraria a la asumida por un cabildo ausente que se ha ganado el premio como viajero frecuente en líneas aéreas nacionales e internacionales por las millas acumuladas en viajes de ellos y funcionarios municipales.

Han sido los medios quienes han dado cuenta de los viajes del presidente municipal a París, Las Vegas y Disneylandia, lo mismo que amigos suyos de la infancia que hoy manejan los hilos de algunas dependencias que lo mismo compran tambos en diez mil pesos cada uno o que sin licitación destruyen calles recién hechas para construir otras encima de lo que aún no fragua.

Han sido los medios quienes han dado a conocer que la mitad de los integrantes del cabildo de Acapulco se han ido de viaje a Europa a mitad de una crisis financiera que obliga a apretarse el cinturón a todas las instancias de los gobiernos.

En el Norte del país le han quitado vales de gasolina, celulares y otras comodidades a funcionarios; el Senado redujo la dieta de sus integrantes; el gobierno estatal ha anunciado un plan de austeridad integral para atenuar el impacto que tendrá en las finanzas el gasolinazo y el aumento en el precio del dólar.

Pero en Acapulco, como dijese el presidente municipal, todo es de percepciones. No existen los muertos. La policía preventiva cumple efectivamente con su labor. La quiebra municipal que obligo a pagar aguinaldos apenas el pasado viernes, es una ficción. No existe el gasolinazo, el aumento del dólar ni los efectos que ello deja. Todo es percepción. Según él.

Inventar una oficina para un jefe de gabinete que cobra y sabe cobrar carísimo, pero que en los hechos dejó mal parado al gobernador de Morelos, Graco Ramírez, y sin la autorización legal del cabildo viajero frecuente, ha sido la última ocurrencia del gobierno municipal de las percepciones. Tal vez tampoco existe el nuevo jefe de su gabinete, es decir, quien será el alcalde de facto.

La percepción es que algo huele mal en el gobierno local de Acapulco. Muertos, malas policías, sospechas de corrupción, pero, eso sí, miles de millas acumuladas como viajeros frecuentes al mundo real. Ese mundo, el que no vive de percepciones.

 

 

 

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