Epístolas Surianas, De: Julio Ayala Carlos

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FUERON CASI DOS MIL, pero aún y si hubieran 10 o 5 maestros los que este jueves se presentaron a la evaluación, sería un éxito, primero porque no es tan fácil vencer las inercias y el miedo a evaluarse, y segundo, porque pese a las protestas de quienes están en contra de ésta, más por intereses políticos y económicos, hay quienes están a favor, sin duda porque son verdaderos maestros, con convicción de servicio, y comprometidos con la educación.

No encuentro, ciertamente, elementos válidos, concretos, contundentes, de por qué hay quienes se oponen a la evaluación por medio de la cual se busca detectar las fallas, los errores y las deficiencias de los maestros que se encuentran frente a grupo. No me explico cómo es que hay quienes se oponen a que a los maestros se les capacite, se les actualice y se les profesionalice, si el objetivo es el fortalecimiento de la enseñanza y la educación.

¿O es que acaso la enseñanza, la educación, no es un compromiso de los maestros? ¿Acaso no están comprometidos los maestros a enseñar mejor, a subsanar sus deficiencias, y a corregir sus errores? ¿Acaso no se les paga por ello, y por tener en sus manos a la niñez guerrerense, que es el futuro de nuestro pueblo?

¿Por qué oponerse a ser mejores? ¿Por qué oponerse a la evaluación, si lo que se busca es apoyar al maestro para que haga mejor su trabajo? ¿Es que acaso la educación es lo que menos les importa a quienes cobran por eso? ¿Será por eso que los estudiantes están sin clases?

Es cierto. Un maestro que no es apto para estar frente a grupo, que no tiene los conocimientos necesarios para enseñar, que no tiene la actitud y el compromiso con los estudiantes, es lógico que no debe estar cumpliendo las funciones de educador. Eso es correcto, pues de seguir ejerciendo el alto compromiso de enseñar, se estaría ante un gran peligro para el educando, y por consiguiente para la sociedad.

Es mentira, hay que decirlo, quien no apruebe la evaluación no se le va a quitar su plaza así nomás. La ley al respecto es muy clara, de tal forma que si un maestro no aprueba la evaluación en tres ocasiones, óigase bien, en tres ocasiones, previa capacitación para hacerla, simplemente se le retirará de estar frente a grupo, para realizar actividades administrativas dentro del mismo sector educativo.

Y eso es precisamente lo que no quieren quienes se oponen a la evaluación, a que se les retire de estar frente a grupo, pese a no estar capacitados para ello, y cómo van a estarlo si están en contra de capacitarse, de actualizarse y de profesionalizarse en la alta responsabilidad que tienen de enseñar.

Lo demás, ciertamente son mentiras de quienes se aponen a la evaluación propia, porque prefieren estar culpando al gobierno de los bajos resultados que obtienen en las pruebas de aprovechamiento de los alumnos que tienen, pretextando la pobreza en la que viven los educandos, y atribuyendo, también, a que en sus escuelas no tienen ni lo más mínimo para cumplir su trabajo, cuando hay muestras y ejemplos de que la pobreza y la marginación no tienen que ver con el rendimiento de los maestros.

Hay que decirlo. ¿Cómo carajos va aprender un alumno, si el maestro que tiene ni siquiera sabe escribir, y si no va a la escuela porque anda en protestas, vandalizando y culpando al gobierno de su ignorancia? ¿Cómo va a ser la educación la palanca del desarrollo de los pueblos más marginados del estado, como por ejemplo los que se encuentran en la Montaña, en la Tierra Caliente o en la Sierra, o incluso en las colonias de la periferia de ciudades como Chilpancingo y Acapulco, si el maestro que tienen está más interesado en cuidar sus canonjías, salario y prestaciones económicas, en vez de enseñarle a los estudiantes?

¡Qué tiempos aquellos en que el maestro era un apóstol de la enseñanza, un hombre comprometido con la educación!

¡Qué tiempos aquellos, y por eso es que no entiendo a quienes no solo están en contra de la educación, aunque viven de ella, trabajando, cuando lo hacen, de 8 a 1 de la tarde, con permisos sin descuentos, con tres periodos de vacaciones, y con 90 días de aguinaldo, sino que también están en contra de que otros maestros realicen la evaluación, no solo cometiendo actos vandálicos, sino también boicoteando los exámenes.

No. No los entiendo, y por eso es que, como muchos padres de familia, cientos, miles, felicitamos a los maestros que pese a todas las acciones de quienes se oponen a la evaluación, este jueves, contra todo el vandalismo, realizaron su examen correspondiente. ¡Qué bueno que fueron casi dos mil maestros que hicieron su evaluación, pero aún y si hubieran sido 10 o 5 maestros, bien puede catalogarse la jornada como un éxito!

Y eso es lo que no entienden los cetegistas.

Comentarios: julio651220@hotmail.com

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